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Mohínas de la Inquisición

By Eugenio A. Alonso López

Cuantiosos libros se han escrito sobre la Inquisición en los más diversos parajes de la America. Desde Guatemala hasta la Plata se han publicado libros trayendo a la luz este tema cual fuera eje central en la conquista Española y Portuguesa del nuevo mundo. Debemos recordar que España y Portugal utilizaron este tribunal cómo brazo pólitico con el cual ejercer fuerza sobre sus territorios y habitantes convirtiendolo en un instrumento de control social. Los imperios españoles y portugueses necesitaban de un instrumento de control y la institucionalización de la Inquisición les proveía una manera semi-legitimizada de atender esta necesidad. Sin embargo, su papel, haya sido este crucial o no en nuestra historia ha padecido de un hermetismo singular por parte de nuestros más grandes historiadores. Salvo Don Fernando Ortíz, Carlos Manuel Trelles, Leví Marrero u otros pocos, no tenemos indicios de que se haya tocado ni mucho menos profundizado el tema. Ha mengüado la investigación profunda permaneciendo en una oscuridad casi absoluta. Este trabajo tratará de convertir al lector en participe de las desavenencias del nefasto tribunal en la isla a la luz de documentos ilustrativos de su papel en la historiografía Cubana.

Mediante el siguiente trabajo y a raíz de su titúlo pretenderé elucidar por qué nunca se ha tratado el tema a profundidad. El titúlo explica la historia de susodicho tribunal en Cuba. A cabalidad se toma este titúlo de una sección de uno de los tomos de Leví Marrero en su libro, Cuba: Geografía y Sociedad, donde nos indica por qué, a su entender la Inquisición no parece haberse afianzado en nuestro territorio. Marrero afirma que a causa de problemas jurisdiccionales, supremacía o pugnas internas dentro del clero o entre este y las autoridades seglares fueron las causas principales por las cuales el tribunal fué languido en Cuba. No obstante, esto no quiere decir que no dispongamos de suficientes indicios con los cuales ilustrar cómo el tribunal trató fallidamente de extender sus redes cómo comenzaba a hacerlo en tierra firme desde muy temprano en la conquista. Expondré la información hasta ahora obtenida para recalcar lo que este tribunal trató de hacer sin éxito durante cuatro siglos de historia en nuestro país. Los documentos obtenidos provienen del Archivo Histórico de Madrid y del Archivo General de la Nación de México a los cuales me referiré cómo AHN y Archivo General de la Nación de México respectivamente. Aquellos que solamente en los que se mencione la abreviatura AHN, Archivo Nacional de Madrid, Lib., seguido de un número, pertenencen a un libro del Archivo Histórico Nacional de Madrid, Sección de la Inquisición.

La abundancia de trifulcas, camorras eclesiasticas, cartas amenazantes y demás ilustrarán la lucha por supremacía entre los distintos componentes de la sociedad colonial. Estos legajos documentales se convierten en potentes fuentes ilustrativas de las mohíndades inquisitoriales. Este trabajo se dividará en cuatro secciones siguiendo una división marcada por una cronología siguiendo los primeros cuatro siglos de nuestra historia. La primera parte se encargará de demostrar cuales fueron los antecedentes de la Inquisición Europea y su posterior llegada a Cuba en el siglo XVI poniendo de manifiesto los obstaculos a los cuales se enfrentó en sus inicios. Dividiré este siglo en dos partes siguiendo las jurisdicciones inquisitoriales, una apostólica y la otra méxicana. Llamaré la primera parte de este período "apostólico" pues eran los opisbos en Cuba y otras areas del caribe los cuales poseían poder inquisitorial y dispensaban justicia. La segunda parte de este siglo será denominado "méxicano" o "novoespañol" pues Cuba pasaba de estar sujeta a los obispos con cargos inquisitoriales a una jurisdicción méxicana a finales de esta centuria con comisarías en las principales ciudades de la isla. El segundo período se ocupará del siglo XVII en el cual expondré el afianzamiento eclesiastico o inquisitorial. En este decenio nos ocuparemos del tema ya bajo la jurisdicción de Cartagena de Indias a partir de 1610 a consecuencia de un traspaso oficial de la jurisdicción. La subvisión de este siglo expondrá la mayoría de los casos existentes por problemas acaecidos a partir del funcionamiento de este tribunal. La primera parte se ocupará de explicar los problemas entre el clero, el tribunal y autoridades civiles. La segunda subdivisión en esta sección se ocupará de los problemas entre el Tribunal Cartaginense y la sede Cubana al tratar Cartagena de ejercer influencia sobre La Florida, territorio perteneciente eclesiasticamente a La Habana. La última subdivisión se concentrará en los principales comisarios y sus tenencias en Cuba. La tercera parte se ocupará del siglo XVIII. La cuarta y última división expondrá el ocaso del tribunal y sus últimos soplos de vida en las primeras dos decadas del siglo XIX desde la constitución de Cádiz hasta el reinado de Fernando VII.

La Inquisición cómo institución es un fenómeno netamente medioeval al llegar a tierras Cubanas en cuanto a su formación y metodología. Encierra mecanismos de terror, intimidación y coacción creados durante esta época. Su fundación se remonta a 1184 al consejo de Verona en Italia cuya conclusión fue permitir que cada diocesis investigara y juzgara a los herejes o heterodoxos que se encontraban en su jurisdicción. En toda la Cristiandad cualquier Obispo tuviere en sus dominios a un hereje o inconforme religioso podría, amparado bajo la ley canóniga juzgarle y hasta ejecutarle. Este poder de jure y supranacional se extendía a encontrar y juzgar a cualesquienes fueran estos después de pasado años o decadas de su denuncia o audiencia inicial. Este contexto religioso es dentro del cual la iglesia ejercía poder sobre la población. Dentro de esta disyuntiva púgil entre la sociedad medioeval y la imposición religiosa se instaurán los tribunales en la peninsula ibérica. Estos tribunales apostólicos fueron aquellos que se exportaron a la America durante los primeros años de la conquista. Hasta fines de siglo no se establece por decreto del Papa Pablo II la congregación de la Inquisición extendida por bula a toda la cristiandad. La congregación se funda en 1542 dando paso a comisarios y tribunales formales. Las denuncias hechas durante la primera mitad del siglo XVI en America son juzgadas por los obispos allí presentes con apoyo de aquellas diocesis de las cuales provenían muchos de los acusados en la peninsula o en las insipientes colonias.

La sociedad Americana a principios de la conquista era una sociedad en fusión social debido al encontronazo entre las culturas indigenas y la peninsular. Esto es más evidente en el Caribe donde la mayoría de sus habitantes autóctonos desaparecen o van desapareciendo en las primeras decadas del siglo XVI. En Cuba, en particular, desde muy temprano, y a causa de una despoblación progresiva y alto nivel de mortalidad de los Indio-Cubanos, la protosociedad colonial Cubana se forja en concatenancia con la exportación de los metódos inquisitoriales hacia America. A raíz de esto vemos cómo los mecanismos religiosos y gubernamentales amparados de la Inquisición tratan de ejercer su poder atraves de intimidación o pugnas con las autoridades. Este es el patrón imperante en esta primera etapa es expositorio de las riñas existentes dentro de la incipiente sociedad Cubana. Estas riñas como la mayoría que se sucitaron en America en la época son causadas por ansias de poder entre los conquistadores. La gesta pobladora Americana estaba compuesta por decreto y mediante ordenanza de la casa de contratación de Sevilla así: "quedaba prohíbido, excepto mediante autorización excepcional el paso de extranjeros, los castellanos primero, y más tarde los otros españoles a quienes se amplio el acceso, debían ser católicos inmaculados, cristianos viejos. Especificamente se prohibía el paso a judíos, conversos, hijos de quemados y reconciliados por la Inquisición(1) Se establecían por ende los ideales demográficos de la corona.

Los problemas inquisitoriales son secundados por los esquemas económicos coloniales Cubanos durante este siglo. Cuba durante estas fechas era un entrêpot de personas que divagan por la isla para después convertirse en conquistadores de tierra firme. Esto se evidencia por la cantidad de Cubanos y residents en la isla que salen de ella hacia las conquistas de México y Tierra Firme. Siendo Cuba un país de transeuntes y no de colonos hace que el ojo inquisitorial hurgara en la población con ansias de establecerse en su seno. En 1506, el Obispo de Puerto Rico le escribe al Rey insinuando que cada barco portugués que entraban en Cuba estaban lleno de "hebreos"(2). La economía Cubana es una de trueque e intercambio mercantilista. La procedencia de los habitantes no alarmaba mucho al gobierno. No ser católico ante los ojos de los Cubanos de la época era equivalente a ser extranjero y no hereje o apóstata cómo lo entendía la iglesia.(3) En 1510, el Obispo Cubano le escribe al Rey quejandose que cada barco proveniente de la peninsula trae consigo judíos, cristianos nuevos y herejes.(4)

El siglo XVI, cómo siglo formativo nos ofrece casos que explican la penetración inicial del tribunal en nuestras orillas. Esta penetración comienza muy temprano cómo ya hemos mencionado. Los obispos comenzaron a quejarse a cuanta autoridad les escuchara de los tantos y tantos herejes que arribaban a las diminutas villas Cubanas. No sabemos si esto se trata de una estrategia para aumentar su poder e incrementar su influencia sobre la población utilizando la intimidación inquisitorial. Sin embargo, aquel que tenía poderes de Inquisidor en la isla no residía en ella. El doctor Manso, residente y Obispo de la isla de Puerto Rico fue la primera persona que tuvo y dispuso de este poder.(5) El Cronista Herrera menciona en su libro que Manso fue elegido Obispo de la Concepción de Baracoa en 1511, lo que no tuvo efecto y después fuera nombrado a dirigir la cede de Puerto Rico. Desde ella ejercía su poder cómo inquisidor apostólico con jurisdicción sobre los asuntos Cubanos. Su palabra era determinante en cada caso que se presentara en materia de fé. Existe la controversia para concluir quien fue el primer inquisidor apostolico de Cuba, Manso o Córdoba. Aparentemente gracias a las últimas informaciones fue Manso quien primero tuvo potestad para decidir en estas cuestiones.

 

Siglo XVI

José Toribio Medina, el mejor expositor de los temas inquisitoriales durante el inicio de la colonización Española nos detalla en su libro, La Inquisición Antigua lo siguiente: "desde el principio del descubrimiento de America, Los Reyes Católicos atendieron cuidadosamente por medio de disposiciones dictadas para el caso, y a medida que la practica fue aconsejandolo más tarde, ellos o sus sucesores en la corona de España, las ampliaron y extendieron, y aun diputaron, de acuerdo con el Inquisidor General, a algunos eclesiasticos o religiosos para que entendiesen especialmente en la conversación de la fé católica entre sus vasallos del Nuevo mundo; hasta que, en 1569, felipe II estableció tribunales del Santo Oficio en Lima y en México, cesando los Obispo de entender en causas de fé…"(6) Los datos contenidos en este párrafo y en el resto del capitulo dedicado a Cuba al igual que las investigaciones hechas por Carlos Manuel Trelles a principios del siglo XX y otros documentos que han salido a la luz recientemente componen todo el material disponible hasta ahora para una valorización exhaustiva de la historia del tribunal en Cuba durante este siglo.

Ya hemos dicho que los poseedores de poderes inquisitoriales eran los obispos presentes en las sedes apostólicas americanas. Al Cuba no tener un obispado propio estaba sometida a aquel presente en Puerto Rico bajo el mandato de Don Alonso Manso. El Obispo Cisneros en Julio 22 de 1517, delega poderes inquisitoriales en los primeros obispos que marcharon a su destino, entre ellos Alonso Manso. "Con Fecha de Mayo de 1519 y hallandose en Barcelona, Carlos V dictó una real cedula, que está señalada del cardenal y el doctor Manso, dirigída a los gobernadores de la Indias y el Mar Oceano, a los Consejos, Justicias, regidores, y en general, a todos sus habitantes, poniendo en su noticia que el Obispo de la isla de San Juan so dirigía a esas partes por su mandado y con poderes de Inquisidor General, para usar y ejercer de ella, en unión de Fray Pedro de Córdoba, El Santo Oficio de la Inquisición contra la heretica pravedad."(7)

La presencia de la Inquisición en las tierras de Cuba en tan tempranas fechas tiene el desfortunio de hacerla el primer territorio Americano desde el cual se remitió a un reo a la hoguera por problemas inquisitoriales. El caso de Juan Muñoz, un indio españolizado quien fuera relajado a la hoguera y cuya fortuna fuera heredada intestado por el gobernador Guzmán queda evidenciado en el siguiente legajo depositado en el Archivo General de Indias:

REAL CEDULA DONANDO A GONZALO DE GUZMÁN HASTA DOSCIENTOS PESOS DE LOS BIENES DEJADOS POR EL JUDIO JUAN MUÑOZ.

EL REY

Por quanto por pte de Vos g Guzmán V de la Ysla de Cuba que fue fecha Relación que podra a Ver ocho messes poco más o menos q enla Ysla quemaron Vn Yndio español q anda Va en abito de expiano q se llama Va Ju moñoz y me suplicaste y pedistes por md os hiziesse md de sus his q podra baler fasta en quantía de dozientos pesos o cómo la my md fuesse eyo acatando los serbyS q nos Veys fecho y espero q me fareis tobelo pr bien por ende sy asy es donación pura e perfecta e non Rebocable qs dh entre bivos pa agora e pa syempre jamás de los dhos bes hasta la dha quantya de los dho dozio pesos pa que sean Vtros ppios y podays Fer dellos cómo de cosa vra propia y por esta my Cla mando a la psona o penosas en Cuyo poder esta depositados los bedho Yudio q luego q Conella fuerte requeridos dellos den y entreguen a Bos el dho g de Guzman on a quyen Vtro poder esta depositados los besdho dho go de Guzman o a quyen Vtro poder oViere hasta en cantidad de los dhos dozios ps de q asy os ago md segund dho es y q tome Vtra Crta de pago o de quyen el dho vto poder ofIere Cn la ql y cn esta dha my Cla los doy ppor libres y quos fasta en quantidad de los dhos dozietos ps pa q nole sean pedidos e demandados otra Vez esy enello escusa e dilacion pusyeren mando e diego Velazquez lugartenyente de nto gor de la dha Ysla capitan della e a los ntros oficiales q enella tresyde e a otros quelesquier jueses e justizias della q asy lo haga drdr e conplir en todo e por todo segund y Cómo en ella se qonte faziendo sobre ello todas las penas prevyas q conVenga e menester se/syendo prmamente tomada la Razon desta my Cla en los libros dela Casa dela contratacion delas yndias q Resyde en la Cibdad de seuylla por los nros officials della/. Fecha en zaragoza a treze dias del mes de octubre de IUDXVIII as Y el Rey Refredada de covos. Ca del dean e delos obpos de burgos e badajoz e don Garcia e Zapata.(8)

Sin embargo, este no fue el único caso del que tengamos documentación. Otro caso similar fue el de Alonso de Escalante, escribano del Bayamo quien fuera enviado a la hoguera en Sevilla por hereje. "Afirma Gónzalez Dávila que Manso celebró un auto da Fe, sin expresar cuando, ni quienes salieron en el, y según el propio Obispo lo dice, antes de Enero de 1528 había, en efecto, usado y ejercido, el Santo Oficio de la Inquisición "de mucho tiempo a esta parte(9) Coordinando estos dictados con antecedentes derivados de otras fuentes, creemos precisarlo algo más. Existen, en efectos, tres cedulas, la primera de las cuales lleva fecha de 1524, en las que se habla de los bienes que en la isla de Cuba "fueron e ficaron de Alonso de Escanlante, por hereje condenado" que habían sido a la camara y fisco real.(10) En ese propio documento se habla de una comisión, que sobre el mismo caso había sido extendida en Enero de aquel año antencedente que nos permite llegar a la conclusión de que el reo habia sido condenado en 1523, porque han debido de pasar unos meses antes que la noticia de la condena de Escalante llegase a la corte. De las otras dos Cedulas Reales a que aludimos se desprende que el reo era natural de la ciudad de Jaén y había sido morador de la isla de Cuba. En todas ellas, así mismo, se le dá cómo fallecido, y cuando sabemos que se trata de "un hereje condenado" no se necesita calivar mucho para comprender que había sido condenado a relajar, y aún verosilmente, quemado en la hoguera inquisitorial. Atando cabos, podemos pues, decir, que fue enjuiciado y castigado con la última pena, cómo hereje, en 1523, y que sin duda aludía Gónzalez Dávila al hablarnos del auto de fe celebrado por el Obispo Manso.(11)

No parece que los vecinos de la isla llevasen muy a bien el establecimiento del Santo Oficio en ella, tanto, que Manso, en 6 de Enero de 1528, mandó a que fuese leído un edicto en la iglesia mayor y permaneciese quince dias pegado a la puerta, amenazando con pena de excomunión mayor al que lo quitase, un edicto que afirmaba haber sido informado que alguinas persona, con poco temor de dios, no mirando e atacando al siervo que se le hace en la administración del dicho Oficio Santo, "se han atrevido y atreve a hablar e decir algunas palabras, así contra el dicho Santo Oficio e ejercio del, cómo contra el inquisidor, oficiales e ministros del que invocaba pues, para prestigíar las funciones del tribunal, las ordenes del papa y los Reyes de España, respecto a la guarda y honra que de el les estaba encargando a los católicos, y concluía por mandar, bajo pena de excomunión mayor, que desde la hora en que su edicto se leyese, nadie fuese osado "de ir ni venir contra el dicho Santo Oficio de Inquisición, ni contra los ministros ni oficiales del, ni contra nuestros mandamientos, decía, en dicho ni en fecho, ni en consejo, pública ni secretamente(6)

Por haber sido anunciado cómo tal, al parecer, el 11 de diciembre del ese mismo año, Manso envió a la carcel de la Inquisición a otro personaje altamente colocado en la administración de la isla. Se había atrevido ya con el licenciado Velazquez y no trepido tampoco en arremeter con el tesorero Blás de Villasante, entorpeciendo con ello grandemente el manejo de la hacienda real, cuya causa no sabemos en que pararía, si bien consta que al cabo de tres meses consintió en que tuviese su casas por carcel.(12)

El último hecho en el cual Manso intervino cómo inquisidor fue un mandamiento que despachara, en 2 de diciembre de 1532, al Obispo de Cuba don Sebastián Rámirez de Fuenleal con ocasión del proceso que este seguía allí, so color de Inquisición y de que a su tiempo daremos cuenta, al oidor de la isla Española licenciado Vadillo. Ramirez había procedido con excomuniones y censuras contra Vadillo, sin haberle llamado ni oído, y hallandose fuera de su obispado, y así, requeriale a Manso, que siendo las materias que daban origen al proceso, de Inquisición, según decía, cuyo conocimiento era de su exclusiva competencia, se inhibiese en el acto de seguir entendiendo en aquella causa, bajo pena de excomunión y de cien pesos de oro para gastos de Santo Oficio, y le remitiese el proceso e información que tuviese recibida, "sin que falte cosa alguna" once dia, a la vez, poder a cualquier clerigo o religioso de la ciudad de Santo Domingo para que absolviese al oidor de cualesquiera censuras formuladas contra él, y que, una vez absuelto, fuese admitido, a las horas y divinos oficios, cómo a fiel y católico cristiano.(13)

Por renuncia de fray Juan de Wite, llamado Ubite por los españoles, fue enviado Manso a Cuba para ejercer de Obispo en 4 de abril de 1524. Wite fundó la primera catedral Cubana en la Asunción de Baracoa pasando a ser Obispo de Cuba. La sede Cubana estuvo vacante, hasta que en 1 enero de 1527(14) cuando fue presentado para ella fray Miguel Rámirez,(15) predicador del Rey, de la Orden de Santo Domingo, quien llegó allí animado de tal espiritu de codicia, que comenzó por tomar indios para sí, y temeroso de que los franciscanos, que pretendían fundar un convento, le privasen por ello de algunos del elementos eclesiasticos, su mayor empeño estuvo en procurar echarlos allí. Este Miguel Rámirez junto al gobernador Guzmán son protagonistas de los mas diversos problemas acaecidos a causa de la Inquisición durante esta época. La codicia de Guzmán incrementa después de apoderarse de la fortuna del desgraciado Juan Muñóz al ser este quemado en la hoguera seis años antes.

En 1525, Juan Vadillo, magistrado de la audiencia de Santo Domingo es enviado cómo comisario para "entender cuentas y debdas de la hacienda real". Rámirez por su parte llega a Cuba el primero de Enero de 1527 siendo predicador del Rey y de la orden de Santo Domingo.(16) El 6 de Julio del mismo año, el Obispo Rámirez descolmulgó a Vadillo insinuando que los inquisidores lo destruirían.

En 1532, Pedro de Avendaño le escribe a la emperatriz quejandose de los malos tratos que Guzmán y Ramirez le infligían. Rámirez parte en el mismo año hacía Jamaica cuando ocurre un cambio de gobernador. En este caso se destituye a Guzmán y se instala a Manuel de Rojas cómo gobernador. Mientras esto ocurría un fraile llamado Ponce de Asís trata de prender a Vadillo por causa del Obispo Rámirez. Juan Millán, destacado e ilustre ciudadado Bayamense le escribe una carta al Rey contando que el Obispo quería hacerle daño con los señores inquisidores.(17) Este le pide al Rey visitar la corte para quejarse de los malos tratos infligidos a la población por estos dos personajes. En una carta del 24 de Septiembre de 1532 de mano de Vadillo se esclarece todo el asunto. Aparentemente cuando un clerigo y un dominico tratan de prender a Millán, Juan Vadillo lo socorre lo que causa que sea excomulgado por Miguel Ramirez. Subsecuente a esto, Vadillo informa a don Alonso Manso, el inquisidor apostólico quien despachó un mandamiento para que cualquier presbitero de la Española absolviese a Vadillo. Le perdemos la pista a Vadillo hasta que encontramos que pasa a Cartagena para luego reaparecer a la Española en 1539.(18)

El 19 de febrero de 1533, Fray Diego Sarmiento, Obispo y no menos violento que Rámirez le hace proceso inquisitorio al contador Juan de Agramonte. El 13 de Septiembre de 1533, el Rey despacha al teniente gobernador Real Cedula ordenando recibir información sobre el Obispo Rámirez. Este mismo Sarmiento apenas arribó a Santiago de Cuba procesó al tesorero real, Lope de Hurtado. El 20 de febrero de 1537, Leonor Medina, esposa de Hurtado le implora el Rey diciendo que Guzmán fué la persona quien mandó a prender a su esposo por Inquisición. En Abril 8 del mismo año, Gonzalo de Guzmán le escribe a la emperatriz. Allí le relata que fué Diego López, dean y previsor quien le pidió que le ayudase en prender a Lope de Hurtado por Inquisición. Según su versión de los hechos él meramente estaba asistiendo al cumplimiento de la ley, no era participe directo ni instigador de ella. Hurtado es puesto en un barco rumbo a la Inquisición de Sevilla pero logra huír. En 9 de Agosto de 1539, la reina envía una Real Cedula ordenando se le pagase a Lope de Hurtado el sueldo acumulado durante su ausencia. No menores fueron los chismes entre estas personas cuando anteriormente en 20 de enero de 1539, Hurtado Maldonado le escribe al emperador relatando que Alonso Manrique, Inquisidor General perseguía a mujeres en el territorio. Estos insultos y comentarios enjuriosos serán como se desarrollará el trato entre el clero y los inquisidores o entre estos y la población laica.

Por excederse en sus funciones Fray Diego Sarmiento fue duramente acusado por el gobernador Bartolomé Ortíz y el Consejo de Indias lo requirió en dos ocasiones y en 1541 el Rey le prohibió que se mezclase en la jursidicción del Santo Oficio. Según nos relata Medina: "Nos don Diego Sarmiento, obispo desta Isla Fernandina, inquisidor apostólico ordinario en este dicho obispado, etc. Mandó llevar a la carcel al factor, y por no tenerla el Santo Oficio, le doy por carcel la propia, e por cuanto pareció ante Nos con mucha humildad y arrepentimiento de las palabras que había dicho en nuestro desacato, mandandonos perdón, le recibimos con toda beninidad e misericordia a exemplo de Cristo, mándole alzar la carceleria y lo declaro por libre."(19)

Según Maza Miquel en su libro El Alma del negocio y el negocio del Alma: "Decíamos mas arriba que las flotas y sus transeuntes creaban un ambiente de inmoralidad en La Habana. Pero esa frase no tiene la fuerza de un testimonio indirecto. Se nos abren los ojos cuando escuchamos al arzobispo Bernardo de Villalpando (1561-1564) llamar a La Habana "paradero y hervidero de todas la Yndias." Y quejarse en una carta a Felipe II de la situación pastoral de aquella ciudad diciendo: "concurre mucha gente[a La Habana] de diversas naciones que es lo que daña las costumbres de los pueblos."(20) Este flujo de personas hacia y desde La Habana es lo que nos hace concluir que la Inquisición era una entidad no deseada y que se trataría de subestimar su poder por tenue que este fuera. Era este tribunal y sus secuaces un impedimento para el desarrollo mercantíl del país. Al parecer el único interes real de las autoridades seglares era este.

Acabadas o aplacadas la peleas entre los inquisidores y los ciudadanos nos encontramos ahora ante la transferencia de jurisdicción desde una pastoril a una comisaría sometida a la ciudad de México. Por Real Cedula fechada el 25 de enero de 1569, Cuba pasa a pertenecer desde este momento hasta 1610 al tribunal de México.(21) Sin embargo, nos encontramos una carta dirigida por el tribunal de la Inquisición de Lima donde explica que el area del caribe estaba sujeta a su jurisdicción.(22) Incluso se nombra el caso de Fray Andrés Velez de la Española quien fuera procesado por dicho tribunal. Al mismo tiempo puede que este tribunal se haya beneficiado de las pugnas existentes entre la audiencia de Santa Fé y México. Las consultas originales de estos expendientes indican el grado de competitividad existente entre los ministros de la Inquisición de las Indias con las audiencias de la Inquisición.(23) En 1570, El Obispo de Cuba, maestro Juan del Castillo, envió una carta al Rey diciendo: "por la poca autoridad y respeto que le tienen y que todos, blancos y negros, se atreven a hacer con la información…a encerrarse en una celda de una de las religiones aprobadas"(24) El Obispo temía de sus ovejas y las malas influencias que caían sobre ellas. Estas eran las mismas malas influencias de las que se quejaba Villalpando. El comercio exterior y el constante fluir de extranjero molestaba muchisimo a las autoridades religiosas.

En 1583, aparentemente resueltas estas disputas territoriales o de jurisdicción vemos en los archivos Archivo General de la Nación de México los insultos a los cuales estaban sometidos los inquisidores en Cuba.(25) La población de la isla no deseaba una penetración de este tribunal en su vida pública. En 1582, aconteció un traslado de carta de los inquisidores de México contra el licenciado Francisco Mariño. La carta dice: "Este es un treslado bien y fielmente sacado de una carta misiua con un sobre escrito qu edie a el Ille Sor. Gabriel de Luxán, gor y capan general por su magestad en la isla de Cuba y puesto de la hauana ynquisicion mejico la qual dha carta parecer estar firmada de los señores inquisidores de la ciudad de mejico cómo por ella parece su tenor de la cual es este que se sigue. Ille Sro Francisco Mariño, clerigo canonigo que se dice ser de Nicaragua por delites de que en este Santo Oficio qontra el se procedio demás de otras penas fue condenado en destierro perpetuo de las yndias y pribado perpetuamente de la administracion del Sacramento de la penitencia y de cierta pena pecunaria deue cien pesos de oro comun y auiendole enbarcado en San Juan de lu pra este efeto tenemos rrelación que se quedo en ese Puerto a donde esta con mal exenplo y escandalo de los que sauen sus culpas y sentencia……" En Junio de este mismo año, el licenciado Francisco Mariño es excomulgado en la isla de Cuba.(26) Una consulta fue enviada al inquisidor de México sobre el tema mas tarde en el mismo año.(27)

En 1586, se trató de impedir el funcionamiento del tribunal en un proceso criminal interpuesto por Luis Pedro de Salazar, provisor de Cuba en contra de Gómez de Rojas por este haber impedido la actuación del tribunal perturbando la jurisdicción eclesiastica. Por problemas de conservación de documentos o por extravío no existe sentencia alguna en estos legajos.(28) También se les envió proceso a los luteranos franceses que trataban de establecer una colonia en el norte del territorio español de La Florida. Desafortunadamente, tampoco tenemos muchos datos sobre estos luteranos ni cual fue el desenlace de esta acusación. Si sabemos con certeza que los españoles lograron destruír la colonia francesa un tiempo después.

En 1594, el consejo le escribe a Felipe II instandolo a que creara una comisión bajo el Obispo de Santo Domingo por la gran cantidad de corsarios y piratas que abundaban en el caribe.(29) En 1599, el goberndor Pedro Valdés le pide al tribunal de México que enviase comisario inquisidor a tierras Cubanas. En esta fecha según José Toribio Medina habían en La Habana pocos familiares y comisarios. La Habana poseía dos y el resto del país dos. Terminamos este siglo con peleas entre los gobernadores y obispos, pugnas entre distintos tribunales, trifulcas entre este y personajes de la vida pública sin tener la solidez e influencia que llegaría a tener en el próximo siglo. Esta falta de solidez le hizo tambalear. Su poder durante todo este siglo fue apoyado por decretos reales, misivias o envío de emisarios desde el tribunal en México. Ninguna de estas medidas causó un detenimiento en el flujo mercantil habanero, la preocupación constante de los inquisidores que preferian un país pobre pero ajeno a las influencias exteriores. Estas directrices provenidas de México fallaron en su intento de afianzar poderes inquisitoriales en un derritorio altamente abierto al comercio exterior y el ir y venire de infinidad de extranjeros.

 

Siglo XVII

Indiscutiblemente el período donde adquiere mas influencia la Inquisición en Cuba y en el cual encontramos mayor cantidad de conflictos a causa de esa influencia es el siglo XVII. En esta centuria ocurre el cambio de jurisdicción de la comisaría Cubana de manos Méxicanas a manos cartaginenses. Durante este período vemos las reacciones mas diversas de la nomenclatura eclesiastica, el poder seglar y las esferas mercantiles Cubanas. Estan occilan entre insultos, cartas amenazantes, y otros desafios a la autoridad. La gran cantidad de casos y de problemas que enfrenta la Inquisición durante esta época es evidente en la reacción negativa de los polos de poder de la isla que veían esto cómo una intromisión y abuso de poder por parte de una institución forenea. El comisario de la Inquisición de La Habana testifica en contra de fray Juan de las Cabezas Altamirano por este tratar de usurpar funciones del Santo Oficio que no le pertenecían.(30) El Obispo Cubano hace una visita pastoril a La Florida en el mismo año de 1606.(31) Se ha especulado que esta visita pastoril es una causa directa de los problemas que tuvo con el comisario en La Habana. Su decisión de ir a La Florida serviría de enfriamiento entre los dos oficiales de la iglesia.

En fecha de 1610, el tribunal cartaginense toma las riendas de la comisaría Habanera. Entiendase aquí que la mayoría de los problemas ocurren en la ciudad de La Habana bajo esta jurisdicción que se alargaría hasta abolido el tribunal. Esto es debido a que el Puerto de Carenas es el foco mercantil de las Americas. En 1606, se dirigieron cartas dirigidas al tribunal en las que se informa a las autoridades del Santo Oficio sobre multiples problemas y desavenencias. Los patrones de conducta antagónicos al tribunal que se observan por parte de todos los estratos sociales Cubanos serán una constante durante todo este siglo. Los poderes eclesiasticos miraran con recelo la usurpación de poder por parte de los enviados por el tribunal y tratará por todos los medios de impedir su funcionamiento. Las clases seglares se que encuentran mas vulnerables al tribunal buscarán maneras de escabullirse de su poder, de sus confiscaciones de bienes y otras vejaciones a las cuales los acusados estaban sujetos. El desafío y menosprecio al tribunal es casi generalizado.

Previo al cambio de jurisdicción hacia la nueva sede de Cartegena de Indias hubo intentos de consumar poderes inquisitoriales en La Habana. En marzo de 1602, se envían unas cartas desde el tribunal de la Inquisición de méxico informando sobre varios asuntos y entre estos se menciona la necesidad imperante de nombrar nuevo comisario en la ciudad.(32) Esto quiere decir que ya durante el período "mexicano", entre 1569 y 1606 deambulan por La Habana uno que otro comisario cómo evidencia esta carta. Las gestiones de las autoridades inquisitoriales no se limitaron a escribir a México para que mandasen comisarios a La Habana. En mayo de 1604, se envían cartas al tribunal de Lima ordenando que tuviesen las autoridades buena corrrespondencia con el Virrey de la nueva España en lo relativo al nombramiento en la ciudad de La Habana de comisarios y familiares. Se envía fé de las denuncias que han interpuesto hombres contra los curas que han solicitado dichos nombramientos. Incluso se pide aceptar cómo familiar a García de Herrera sin ser este casado.(33) Usualmente el casamiento era requisito para aquellos que servían en funciones de apoyo a los comisarios. En otra de las Relaciónes de cartas incluidas en la Inquisición de méxico se encuentra una carta del Obispo de Cuba donde este se queja de la crueldad del comisario de La Habana y explica cómo este se extralimitaba en sus funciones.(34)

Juan de Fromesta, de la orden Carmelita, se queja al tribunal de méxico sobre la crueldad del comisario que se encontraba ejerciendo en La Habana en una carta que redactó al tribunal en 1608. El comisario que se menciona en esta carta es el fraile Carranco de la orden de los Franciscanos que ya ejercía de comisario de La Habana y por extensión en La Florida.(35) Entre 1608, Fromesta fingió ser comisario y fue notoria su crueldad en contra de los habitantes de la ciudad.(36) Una queja y testimonio de su crueldad son subrayadas en una carta depositada en los archivos del Archivo General de la Nación de México. Su destitución fué inmediata y indicios de su paradero se pierden en estos legajos donde su suerte queda sin esclarecerse. Luis de Salas, provisor de la ciudad de La Habana junto a otros eclesiasticos presionaba al comisario mediante notificaciones para que no ejerciera su cargo siendo este un mandato del papa Pablo V. Las autoridades religiosas presentes en La Habana seguían sin permitir un funcionamiento normal del tribunal. Le ponían cuanta traba institucional tuvieran a su alcance e incluso llegaban a extremos de desacato al Papa.

Muchas de estas peleas de jurisdicción fueron resueltas por el tribunal que se funda en la isla de la española en ese mismo año. El tribunal de Santo Domingo localizado en la isla de la Española es creado por Real Cedula en 1608 y pasará a convetirse en organo legislativo para el caribe en general. El bosquejo de estos archivos nos arroja indicios de problemas eclesiasticos de índole inquisitorial. Sin embargo, la mayoría de los documentos que poseemos del tribunal al hacer este trabajo se preocupan mayormente por los estatutos de limpieza de sangre de los solicitantes a cargos inquisitoriales y otros cargos públicos en la isla, no explica mucho de los problemas entre el tribunal y el resto de la sociedad.

El traspaso a jurisdicción cartaginense de la diocesis Cubana en 1610 trae un caudal de nuevos problemas. En Julio de 1610, apenas comenzado el ejercicio de este tribunal en La Habana vemos el surgimiento de trifulcas entre los inquisidores y las autoridades eclesiasticas. En carta del Obispo Cabezas Altamirano este le comenta al Rey: "no se quien les dijo a los inquisidores que pueden conocer de mi jurisdicción, y que cómo superiores mios, a mi quitarmela, sin mostrarme por ende, por lo cual certifico a vuestra merced que aunque sea costarme la vida, con razón y justicia la tengo de defender y aunque sea en una artesa ir a Roma."(37) Una relación de cartas enviadas desde Cartagena solicita información sobre distintos aspectos del gobierno seglar. Indaga sobre el proceso interpuesto contra Juan Álvarez quien fuera denunciado por el comisario de la isla. Cartagena también denuncia la intromisión del Obispo en distintas causas de fé que no le conscernían. Recalca la falta de familiares ilustrando una ineficacia en el aparato funcional del tribunal. Trata cómo asunto de suma importancia este problema estructural y acusa recibo de una petición del nuncio de la nueva sede, Francisco de la Parra.(38)

Al parecer los problemas anteriores se habían resuelto el año siguiente. Los comisarios de la La Habana tenían honores de inquisidor a mediados de este año cómo se indica en una carta dirgida al tribunal. Vemos en 1612 cómo incluso en la distante villa del Bayamo el Santo Oficio mantenía abierta una investigación sobre herejías en esa comarca.(39) Signifacaba pues un aumento de personal y refinamiento de metódos cuando existen casos en parajes tan distantes de la sede inquisitorial habanera cómo lo es el extremo oriente del país. Esta penetración desde occidente hasta oriente ilustra el impeto recibido en este año. En 1612, el Obispo Henriquez trata de influir en el nombramiento de un comisario en su sede y lo logra con la aceptación de Francisco Ortíz cómo comisario. Este Ortiz será uno de los mas influyentes y su nombre estará relaciónado a una gran cantidad de casos de hechicerías encontrados en los archivos del tribunal de Cartagena de Indias en esta decada. Este suceso no será la norma y las pugnas entre los eclesiasticos Cubanos y los comisarios enviados o elegidos a puestos continuarían durante todo el siglo.

No obstante, esto no quiere decir que las autoridades Cubanas se quedasen de brazos cruzados mientras una entidad forenea les usurpaba su poco poder aunque estas fueran influencias por obispos Cubanos en contadas ocasiones. El 25 de Julio de 1614, el prelado de Cuba le envía una viperina carta al tribunal en Cartagena de Indias quejandose del comisario enviado a su diocesis. El Obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano tiene desaveniencias con el comisario de la Inquisición en 1617.(40) Los problemas del Obispo Don Enrique de Toledo con Fray Francisco Alonso de Jesús son mencionados en informes conscernientes a las lecturas de los edictos de la iglesia en La Habana. En 1618, los legajos explican cómo se suscitan estos conflictos a raíz de las pugnas por los lugares de preeminencia entre el Obispo y este fray Alonso de Jesús en la procession de la leída del edicto.(41) Cada cual pretendía sobresalirse en los desfiles públicos de las autoridades.

El Obispo Cubano se mostró quejoso del comisario en otra carta que envió al tribunal un año más tarde en febrero 24 de 1621. El Obispo se mostraba molesto por qué se pretendía nombrar comisario y alguacil para el presidio de San Agustín de La Florida con apoyo del tribunal méxicano sin su consentimiento. Los problemas para la iglesia Cubana aumentarían durante el año siguiente cuando a finales de año en diciembre se envía una carta alarmante por los hurtos en la catedral y la gran cantidad de brujas practicantes de La Habana. La mayoría de casos catalogados durante este período se sucitan contra mujeres hechiceras y sortilegas, osea los miembros mas vulnerables de aquella sociedad. El comisario del tribunal en La Habana se enfrenta al Obispo de Cuba cuando de año en año se quejaba el comisario que el gobernador reusaba ceder su poder al Santo Oficio, y envíaba en forma de burla a un licenciado llamado Luis de Salas, beneficiado en La Habana, y a un soldado del presidio "por niñerías y cosas tan livianas que por ningún caso nos tocaban"(42) cómo se referirían a ello los ministros del oficio. Los desacuerdos entre el Obispo y el comisario siguieron hasta 1623 cuando Don Agustín de Ugarte y Saravia envía una carta relatando las actuaciones del Don Enrique de Toledo y Fray Alonso, Obispo de Cuba por sus desacuerdos con el tribunal.(43) Francisco Bonilla, notario del Santo Oficio, envía otra carta hablando de la belicosidad existente contra el tribunal y la hechicería rampante que se podía encontrar en La Habana durante las mismas fechas. El intento del Inquisidor Mañózca quien se encontraba en La Habana trató de establecer una comisaría en La Florida y usurpar el poder de la sede Cubana sobre el territorio.

En noviembre del próximo año, se envía una carta desde La Habana donde se informa de los excesos del Obispo según el comisario de la ciudad. La relación de cartas de Cartagena solicita información sobre estos excesos. También, ordena pagar el salario de dos años al alguacil mayor del tribunal y la ejecución de las visitas a los navíos que atracaban en el puerto de carenas.(44) La mayor actividad economica era la maritima y aquellas Relaciónadas al apoyo a esa industria. El control de esta fuente vital de riquezas y contacto con el exterior significaba una totalización del poder del tribunal sobre la población.

La próxima decada llega con más impeto inquisitorial. En Julio de 1630, nos topamos con una Real Cedula remitida desde la ciudad de Madrid por el Consejo General al gobernador de la ciudad de La Habana. En ella se ordena que nadie llevase vara y se prohibía que ningún familiar la llevare y se instituía un alguacil mayor.(45) En el mismo año encontramos documentación Relaciónada con los conflictos surgidos entre Lorenzo de Cabrera, gobernador de Cuba y Pablo de Pedroza, nuevo comisario del tribunal en La Habana.(46) En 1636, en carta de Bitrián de Viamonte se explica que el partronato virreinal pertenecía ahora al gobernador de La Habana. Esta concentración de poder secular hizo que los inquisidores presentes en La Habana buscaran un entendimiento entre el tribunal y el gobierno seglar. En 1653, el manto de la Inquisición fue utilizado para fines mercantiles. El familiar Salvador Alonso, hombre de inmensa fortuna y involucrado en la trata negrera introdujo en Cuba un barco con cerca de 500 negros. Lo hizo en complicidad con el gobernador Gedler y los oficiales reales Arias Maldonado y Arechaga.

Al parece la situación volatil entre las autoridades civiles y que poseedores de cargos inquisitoriales se aplacan por casi una decada. A finales de 1658, Salas y Pedroso, comisario de la Inquisición en La Habana, envía una carta contra el fiscal Tomás de la Vega. Este Tomás de la Vega, personaje iracundo, quería que el gobernador fuera preso por no ceder su asiento al comisario en la publicación pública de los edictos de la fe.(47) Estos problemas no se concentraron en La Habana. Hubieron problemas más alla de sus fronteras. Existieron Sambenitos colgados en La Habana al igual que las minas del cobre en Oriente cómo antes habían sucedido en el Bayamo por desobediencias al tribunal.(48)

El proceso contra el gobernador fué remitido a Cartagena en Junio de 1659. En la carta enviada al consejo en Cartagena se solicitaba explicación al comisario de la ciudad por haber puesto en libertad al gobernador en semejante proceso.(49) Los autos preveídos por el comisario del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, en la ciudad de La Habana ocurrieron a razón de la publicación de los edictos de fé en la ciudad.(50) Aparte de los problemas que tenía la Inquisición con el gobernador de La Habana, estos tenían problemas entre si por querer cada cual un puesto mas meritorio que el otro en el desfile anual. Enrique Alvarez Duarte escribe desde México sobre las disidencias entre el privisor y los comisarios Habaneros.(51) Aquí vemos que a pesar de que el tribunal méxicano había sido derrogado mantenía vinculos inquisitoriales con Cuba. Estas pugnas entre las dos sedes se mantuvieron a pesar que Cartagena de Indias era la que debía regir en estos problemas. El tribunal méxicano se limitó solamente a remitir casos al tribunal de Cartagena a finales de esta centuria.

No obstante, las pugnas continuaron entre los religiosos presentes en La Habana y el Obispo. Unos cuatro frailes apodaron al Obispo Reina Maldonado "el Obispo Chancleta" en 1660.(52) En el mismo año se tienen referencias de acusaciones en contra de Diego Rodriguez Hormigo, clerigo amancebado quien fuera protegido por el Obispo. El comisario Cabeza de Vaca subestimó la jerarquía bajo Vara Calderón y unos años después Almendariz trataba de mudar la sede de la dioceses desde Santiago de Cuba hacia La Habana así centralizando el poder de la iglesia en La Habana.(53) Estos altos y bajos son frecuentes pues la Inquisición ya afianzada en el territorio trataba de buscar victimas y no le interesaba ya tanto los problemas entre los clerigos sino el funcionamiento de su brazo judicial en beneficio propio. Por eso existen diversas acusaciones entre ellos en ansias de sobresalirse o al acceder a cargos.

Los edictos de fé que se publicaban en La Habana durante el año de 1668 coincidieron con el primer sinódo diocesano efectuado en Cuba. La ceremonia se efectuaba en La Habana cada 3 años. El Domingo siguiente a la lectura del edicto se publicaba el de anatema. El comisario Casas aspiraba a ser tratado cómo Inquisidor Apostólico y ocupar el primer lugar en el desfile, por encima del gobernador. Las Casas y Davila tuvieron problemas entre sí por los edictos promulgados en esta fecha.(54) En 1668, Cartagena dió la razón a las Casas y condenó por desacato al gobernador Davila, multandole 200 pesos y 100 pesos a los regidores exceptuando a Valdespino y Pedroso quienes habían apoyado a las Casas. Cinco años más tarde todavía el comisario las Casas hacía reclamos antes el tribunal de Indias en contra de los gobernadores.(55) El gobernador fue multado 3 años mas tarde en Noviembre 13 de 1671 por estos mismo problemas y una vez más en febrero 17 del proximo año de 1672.(56) Salvo algunas ligerezas y dificultades que tuvo el tribunal con las autoridades civiles su funcionamiento fue bastante estable por unos años. Las persecuciones y vejaciones del Obispo de Cuba ocasionó que los ministros del tribunal fueren obligados casi todos ellos a renunciar a sus cargos en Septiembre 10 de 1675.

Un año después en Julio 9 de 1676 los inconvenientes entre el Obispo y Cartagena continuaban. El tribunal imparte intrucciones de los inconvenientes surgidos con el Obispo de la ciudad de La Habana y solicita proceder con prudencia en este caso.(57) El capitán general y gobernador de la ciudad de La Habana, Don José Fernández Córdoba Ponce de León, procedió contra el official de la Inquisición Don Manuel de Albuquerque, quien fuera notario de este tribunal. Esto consta en una copia de los autos sin ser su competencia seguido por Ponce de León en contra de Albuquerque en 1682.(58)

Una vez más los edictos de fé publicados en La Habana fueron causa de riñas. En 1683, se envía una carta desde Cartagena con motivo de los sucesos ocurridos por causa de la publicación de estos.(59) En 1688, el antes mencionado Ponce de León, envía mandato de prisión en contra de el capitan Albuquerque hasta la ciudad de Trinidad en el centro del país.(60) Albuquerque qudo bajo arresto en la carcel de La Habana por contrabando.

 

La Santa Inquisición y las Provincias de las Floridas en el Siglo XVII

Desde sus comienzos cómo colonia española, San Agustín se convirtió en un lugar codiciado por los poderes eclesiásticos dado a su relativo aislamiento del resto de las colonias continentales de España. Esta geografía convertía a la ciudad en un punto de encuentro de curiosos personajes. Al fundarse esta villa en el siglo XVI, se somete a la jurisdicción eclesiástica y jurídica de La Habana. Pasaría a ser una dependencia eclesiástica del obispado allí establecido durante los dos períodos coloniales españoles. En el año de 1594, la isla de Cuba pasa a depender del obispado de la ciudad de México. Durante esta época de asentamiento hubo mucho desgaste del aparato religioso que intentaba penetrar en La Florida. Según Maynard Geiger, Fray Alonso de Reynoso, franciscano destacado en San Agustín, encontró la labor de envagelización ardua en demasía y decidió marcharse a México en 1587. Cinco franciscanos fueron asesinados por los indios en Georgia en 1597. Los frailes Blás de Montes y Baltazár López se marcharon a México para recuperar la salud que se les había debilitado a causa del clima.(61) Muchos otros fueron enviados a la labores pastoriles en Cuba asi abandonando muchas misiones en el territorio. La presencia religiosa disminuye considerablemente.

Aparentemente los problemas de control religioso en el territorio empiezan temprano en su historia. Existen datos que arrojan luz sobre un grupo de luteranos presentes en la flota de Menendez de Avilés, fundador de San Agustín. Estos luteranos se hayaban a bordo del barco San Pelayo cuando fueron remitidos a la Inquisición de Cádiz. Estos naufragaron frente a costas danesas donde se quedaron probablemente escapando de un encausamiento seguro.(62)

El primer intento que tratara de fundar un tribunal inquisitorial ocurrió en 1606. El obispado de México intentó afianzar su autoridad sobre Cuba al tratar de extender sus dominios a San Agustín. "El obispo Fray Juan Cabezas y Altamirano recibe en audiencia a un fraile méxicano llamado Carrasco, quien llega a La Habana con intenciones de convertirse en comisario inquisitorial de La Florida."(63) En Noviembre de 1607, el Obispo Fray Juan de las Cabezas de Altamirano le escribe una carta a la Inquisición de méxico quejandose del comisario que había mandado para encargarse de los asuntos de La Florida.(64) Este primer intento fue un fracaso al no poderse afianzar una comisaría bajo la autoridad de Carranco quien ya actuaba bajo ordenes del tribunal de Cartagena desde La Habana cómo consta en la carta de Fray Juan de las Cabezas de Altamirano:

"Ilustrisimo señor…El portador de esta es uno de los honrados clerigos que tengo en este obispado, el cual ha sido visitador y provisor general mio, y por ser persona a quien Vuestra Señoría Ilustrisima puede dar entero credito, remitiendome a el en las colas de por aca, de las cuales V.S. Ilma. Quisiere tener noticia: en esta no digo mas de que de parte de la Sancta Inquisición de Mexico se me dio noticia de cómo S. M. mandaba que se pusiese en La Habana comisario, y ansi fue nombrardo el padre fray Francisco Carranco, de la Orden de Sant Francisco: ha pretendido el dicho padre extenderse no solo a la isla de Cuba, pero aun a la isla de Jamaica y a estas provincias de La Florida, para lo cual suplique a aquellos senores de Mexico y al padre comisario se sirviesen de que yo diese noticia del pano que por aqui habia, dando a S.M., a V.S. Ilma. Y a ese Sancto Tribunal entera relación, para que conforme a lo que hallase, determinase. Aca acertaremos a server mejor, y ansi suplico a V.S. Ilma., porque la voz de la venida que con el portador sepa venire a estas provincias, y en ellas, despues que aqui llegue, he sabido cómo el dicho padre comisario ha escrito puede ejercer aqui su oficio, de que han nacido algunas inquietudes en gente que alcanza porco y es amiga de novedades, cual es la soldesca de que esta ciudad toda consta, proque en estas provincias no hay mas desta ciudad de Sant Augustin, donde S.M. manda tener trescientas plazas de presidio, entrando en estas religiosos dotrineros; verdad sea que en este presidio hay también cantidad de mujeres y criaturas, por ser los mas del dicho presidio casados, y procurarse en esta tierra que se casen los que hubiesen de estar en ella, por ser puesto cerrado y de mucho trabajo para los que aqui viven, porque sin esta obligacion no se atreve el Gobernador a inviar persona fuera de este puesto con espectativa de que pueda volver.

Y también doy parte a V.S. Ilma., de cómo se pretende por el gobernador Pedro de Ibarra ir a conquista la tierra adentro, que todo lo que S.M. aqui tiene es muy poco a nada para lo que puede tener, segun aqui me he infomado; y ansi, se se descubriese y hallase lo que todos certifican que hay, paresce que sera esto destas provincias y de grandisima consideracion y de capiacidad par afundar aqui la religion cristiana, ampliandose, cómo todos los que la profesamos deseamos, y porque en todo esper que Vuestra Senoria Ilustrisima rescebir merced, ceso y no de rogar a Dios en mis sacrificios y oraciones por la vida y salud a V.S. Ilma., a quien Nuestro Senor guarde y seamos sus servidores y del Santo Pontifice-Y de esta ciudad de Sant Augustin de La Florida, y de mayo 23/24 de 1606. Fray Juan, Episcopus Cubensis."

Las querellas internas entre las distintas ordenes religiosas radicadas en San Agustín hacen la tarea aún más dificil. Sin embargo, el comisionado fué enviado a La Florida a investigar los problemas entre el gobernado Ybarra y los Franciscanos allí destacados. El problema se centraba alrededor de la persona de Alonso Sánchez Sáez de Mercado. Este Sáez de Mercado era contador Real y amigo íntimo de los franciscanos de San Agustín. El comisario Carranco prohibió que estos se reunieran en casa del contador so pena de excomunión. Permitió Carranco, cómo franciscano, que se eligieran nuevos guardianes entre los frailes y se eligiese uno para regir todas las misiones franciscanas en el territorio.(65) Ybarra percibía que al crearse nuevos puestos de guardianes en San Agustín y demás misiones esto incrementaría el gasto al fisco público de una diminuta ciudad carente de suficientes recursos para mantenerlos. Sobre este asunto se dirigió al Rey quien remitió el caso a la comisaría general de Indias.(66)

Según, una carta posterior escrita por Ybarra conservada en el Archivo de Indias fecha de 1607, esta visita fué todo un éxito.(67) Los franciscanos españoles fueron los primeros en asentarse en el territorio. Estos distribuyeron misiones intentado convertir a los nativos desde las Carolinas hasta el sur de La Florida. Los franciscanos de San Agustín se enfrentaban a la tarea de establecer una comisaría de la Inquisición, cosa que no agradaba a la población local. Carecemos de datos, pero se puede concluir que que la población de San Agustín no resistiría un tribunal de la Inquisición que de immediato se convertiría en omnipotente, por tratarse este de un puerto diminuto y de escasa población. Los únicos casos de los cuales tengamos copias ilustran una diminuta y pobre comisaría preocupada por la piratería y no por asuntos de fe. Sin embargo, ya actuaba por estas fechas de 1622 un comisario sin licencia en La Habana de la orden de San Francisco cómo el anterior Carranco. El obispo Cubano escribe una carta quejandose de su conducta en La Habana y su historia en la ciudad y en lo conscerniente a La Florida:

"Muy poderoso Señor-Dos años ha que avise a V.A. la necesidad de que tenia esta isla de ser visitada por las muchas ofensas que a Dios se hacen con pactos con el demonio; y por si caso nuestras cartas no han llegado a manos de V.A., torno a referir a esta las mismas razones, proque esta peste no vaya reciendo cada dia mas, tan en daño destas ovejas, de lo cual sera necesario que con brevedad de V.A. mande poner remedio en ello, y también en lo que toca a los comisarios que de Cartagena se envian aqui, porque el que hoy sirve es un fray Francisco de Bonilla, del Orden de San Francisco, a quien por sus malas costumbres estos años pasados embarcaron su prelados para esos reinos, y se volvio sin licencia y en habito de marinero, y todo lo demas del tiempo de diez años que ha que estoy en este obispado le han tenido por comisario en la ciudad de Cuba, a donde ha hecho muchas ignorancias, contra lo que ordena la clementina, usurpando el oficio de los curas y viviendo licenciosamente, perdiendo la obediencia a sus superiors, dando mal ejemplo y escandalo a toda esta isla: por lo cual echara de ver V.A. si es razon que religiosos semejantes tengan a su cargo oficio de tanta consideracion e importancia, pues su Orden lo halla benemerito de darle una guardianía de dos religiosos. Suplico a V.A. se remedie lo uno y lo otro, que aunque es hechura del licenciado Mañozca, no tengo dejar de informar, a V.A. de lo que tanto importa al servicio de Dios y bien de estas ovejas. El guarde a V.A. muy largos y felices años, etc.-De La Habana y febrero 24 de 1621-Fray Alfonso, Obispo de Cuba."

El inquisidor Mañozca expresa los problemas que tenía con los habitantes de La Florida en un carta que le envía al consejo en Julio 23 de 1622.(68) San Agustín estaba denominado un pueblo presidiario. Quizá podamos especular que ninguno de los involucrados en el tráfico mercantil de la ciudad fuese este lícito o no se arriesgaría a perder su conexiones mercantiles. Estas conexiones se extendían a las colonias inglesas hacia el norte con las cuales se desarrollaba la mayor parte de su actividad económica más allá del consumo interno. Esta actividad económica, que era la de mayores ingresos no sería desprotegida o interrumpida por el tribunal. Esta influencia de las colonias inglesias se pueden ver facilmente en la cantidad de matrimonios entre los vecinos del norte y los residentes de San Agustín.

En 1630 nos encontramos ante la misma situación tratandose de establecer por segunda vez una Comisaría del Santo Oficio en San Agustín. El comisionado de la Santa Inquisición de Cartagena de Indias trató de establecer un tribunal o comisaría en la localiad floridana. Durante esta decada, los obispados de México y de Cartagena disputaban la supremacía sobre asuntos eclesiásticos en el área del Caribe. Cuba pasa a depender de Cartagena, cómo antaño lo había hecho de México en 1610. Segun José Toribio Medina, "en dicho año, el obispo Augusto Ugarte y Segovia impide que se estableciera una comisión al protestar mediante epistola al gobernador Luis de Rojas y comenzar su tarea."(69) Esta enérgica respuesta hace pensar que los intereses mercantiles del siglo anterior seguían dominando la vida eclesiástica Cubana y sus nexos con San Agustín.

Los últimos intentos de establecer el Santo Oficio en San Agustín tuvieron lugar entre 1692-93. En esta ocasión se encuentra un caso interesante si consideramos las normas establecidas para la vida eclesiástica de entonces. La Comisión del consejo de Cartagena de Indias trata de enviar a Fray Pedro de Lima a La Florida sin requirir un certificado de pureza de sangre. Casos similares no abundan en los anales de la Inquisición. Muy pocas veces se encuentran casos en los cuales certificación de pureza de sangre no haya sido requisito anterior a ocupar cargos eclesiasticos. Era requisito primordial de este tribunal que sus integrantes no tuvieran ascendencia hebrea o musulmana y mucho menos mulata o negra.

El intento más contundente en establecer una comisaría en San Agustín ocurre cuando se envía un alguacil al igual que a cuatro familiares para que ayudasen a Fray Pedro de Lima en sus labores. Subsecuentemente, "Don Diego de Quiroga y Landana envía una energica carta a la Suprema en España advirtiendo que dicho intento no debería ser llevado a cabo por que violaba la Concordia bajo la cual La Florida no sería sujeta a ningún intento de establecer comisiones en ella."(70) Con esta carta concluyen los intentos de establecer un tribunal inquisitorial en La Florida.

El año de 1692 comenzaba con encontronazos entre el gobernador de La Florida y el comisario allí destacado. La relación de cartas dirigas a Cartagena en enero 10 de aquel año, se ordena que el pleito entre Francisco de Luna y el gobernado de La Florida don Diego de Quiroga y Landana terminara. La carta indica que se actuara con prudencia y templanza sin empeñar la jurisdicción de la institución en la ciudad.(71) La siguiente carta depositada en los archivos de Indias ilustra la pugna entre ellos:

"Exmo. Habiendo visto los papeles, que de orden del consejo nos remitio Vs. que buelbo con esta y sin Vma información hech apor el Vicario de s. Rny de La Florida; unos autos, que pasaron entre Pedro de Luna P que fue de la, y el governador, sobre haberle pedido el lizensia para remitir a La Habana ocho religioss de los que llego en mission fr. Rodrigo de la Barrera, y habersela denegado. Ansi mismo cartas del goverador y demas officials Rs. Sobre esta misma dependencia y reconbenido con estos instrumentos con las cartas que tengo del Pr Luna y la nobissima, que R de governador envia S. de diz de 92. reconozco cuan mal se ban llevando estos dos sugetos, y que sus prozedimientos, aun que sea cargando al otro, y que sus informes contienen algo de passion y mas los de el Pe. Luna, que le tengo por seguro de sobrado ardimienzo.

Viendo pues que acabo el govierno de Luna, que entre el el Priorato Fr. Juan Carmenatis, de quien prenda tnego mui buenos informes, y no de los f me los dan, el Govenador. Y assi mismo, que las coas son ya passadas. Y que no lo podemos aplicar el remedio a lo sumo: fuera de parecer, que se dieron por buenas ambos, y que se quiera, slicencio a sus informes: corto que amistoca, y en orden a la providencias, que me manda dar el Consejo mando al prior aural, que luego la que del convento de S. Augustin a los de Proa, que segun medizen, son queatro los que en el tieen conbentualidad, y los remita al convento de La Habana y en casso de querse mantener el Pe Luna de comisario del Santo Oficio, que no de aviso, y de parte mia lo repsente, gran con stato el , el instrumentense en el gobierno secular, y quer hacerse fiscal de los Real constan sobrado a, que se soguiegue y quite, porque de no hacerlo no le valdria el pretexto de comissario para quedar alli.

También le ordeno, que de algunos religiosos, que vienieron a La Habana, con motivo de corta necessidad los buelba luego al fuerte de S. Agustín donde son meressedores y pueden servir. Tan, que haya observar, y observe con todo vigor las zedulas de Mayo con tan pureza e obedecimiento, que ni una coma le falte a su cumplimiento cuando este, con especialidad, a lso Religiosos de aquella villa por las faborezida Va Re. Piedad.

Por Ultimo, se me ofrece, que hallandose, aquella ciudad conducta impropia, de sugetos porbres que han fallecido de otros anos, y aguardando cómo se guardan las Vocales de Capitulo, quese de zelebrar el mes de mayo del ano que viene de 94. se pora, con sus informes, y con la Mission, que en ese Mayo Dios le tiene concedida, dar mas prompta, y fortuan probidencia, aquellas conexiones (que es el empeno y por consequencia), tengan el logro tan deseado, y tan solicitado Del Re. Consejo y que lo me debo apliar cómo de esfuerzo. Muchos anos cómos ….1693 Oct 1, Chumilla a Antonio Ortiz de Otolana"(72)

"En el informe que vuestra exellentisima hisso desde el consejo entre del corriente con vista de las cartas del governador de La Florida que ha esta se remitieron sobre la lizenssia que el prebistero de San Franciso de la provincia de Estallona pidio al governador para cambiar a la Havana a leer catedras y confesar ocho volvieron de la última mission que Fray Rodrigo de Barrera llevo aquela provincia refiera vuestra sonoria maxima que lo que toca en orden a la providencia que es consejo le encauso de padres de la provincia que segun avisan a Vuestra Senoria Maxima son quarto los que en el tienen conbentualidad y aquellos remita al conbento de la Havana y en caso de querer mantener Fray Pedro de Luna y titúlo de comisario del Santo Oficio proviste a Vuesto govierno secular y querer hacerle fiscal de los ministros reales entrar sobrado avimeinto que se querer este porque quedar no sacarlo, no lo valdria el pretexto de comisario para quedar alli. Que tamibne ordera Vuestra Real Senoria a todo provincia actual que de algunos religiosos que deLa Florida pasaron a la Havana en motivo de encontrarme necessida los vuelve luego al fuerte de San Agustín donde son necesitados y pueden reunir y que hagan observar y con todo vigor las cedulas de su majestad contra punctual obedeciendo que ni una cómo resalte al cumplimiento tocandole con la especialidad a los religiossos de aquella parroquia por mas favorecida y asistida de la Vuestra Senoria informe diciendo hayandose con tanta y en de los sujestos de los que han facellido y ir guardandose los vocals el que se han de celebrar por mayo de año que viene de 1694 seguro con informe y con la mission que les esta concedida dar ms pronta y oprtuna providencia par que las conversions que el imperio de mayor urgenica tenga el logra mas deseado y sitado del comisario y Vuestra Religiosima esta en conocimiento de se debe aplicar con toda la fuerza. En vista de lo referido y de los papeles tocantes a esta meteria del consejo cómo la hago cómo estima su cello y cuidado arrepara a todo lo que conduce a odiar desensiones entre los prelados de los conventos de La Florida y su governador que lo que la providencia se ofrece aplicar a esten encargado de Vuestra Religiosima la cesante en forma que con su informe refiere y con este reemplazan para que por este medio se convensa la paz de aquella provincia y el mayor senor dois mio que el fin principal acuerdos deciamos atiende y aplicaron. Dios este con nosotros"(73) Chumilla a Antonio Ortiz de Otolana

 

Comisarios Siglo XVII

Durante el siglo XVII existieron en La Habana gran cantidad de comisarios que llegaron a ejercer gran poder sobre la población y otros cuya tenancia en La Habana fue nefasta. Francisco Carranco de la orden Franciscana fue enviado a Cuba cómo comisario en 1606. La relación de cartas remitidas por la Inquisición de méxico en Noviembre de 1607 comunica al Obispo que Carranco pasaría a ser comisario en La Habana con jurisdicción sobre esta y sobre La Florida.(74) El mismo Carranco le envía una carta al tribunal de México quejandose del propuesto traslado de sede de México a Cartagena. Argumentaba que esto sería prejudicial pues Cuba estaba rodeada de corsarios que se aprovecharían que dicho tribunal estuviera tan lejos de tierras Cubanas.(75) También lo sería para él pues al trasladarse la jurisdicción seguro se cambiarían los comisarios destacados en la isla.

En el mismo año Carranco comienza a visitar navíos sin esperarlo en Obispo y avisa en una carta al tribunal otra vez de los peligros eminentes de pirataje en las costas de La Habana.(76) El Obispo Habanero, estando bastante molesto por la intervensión de Carranco en el tráfico maritímo le envía una carta en 1608 al tribunal pidiendo que cesara sus actividades o corría el riesgo de ser puesto en galeras.(77) En agosto 28 del mismo año Carranco advierte que el Obispo no quiere que el tribunal de México extienda jurisdicción sobre Cuba puesto al hacerlo atentaba contra el Obispo atenta contra su derecho.(78)

En 1609, Carranco es enviado a La Florida en un intento de establecer una comisaría allí antes de que se trasladase la jurisdicción Cubana a Cartagena de Indias. Su función prinicipal en San Agustín fue remediar la pugan existente entre el gobernador Ybarra y los franciscanos.(79) El mismo año el Obispo Altamirano envía un mandamiento para que se prendiese a Carranco por este extralimitarse en sus faenas en La Florida y La Habana.(80) Sin embargo, dos años más tarde nos encontramos con Carranco una vez más en La Habana y esta vez sin problemas con las autoridades eclesiasticas en Cuba.(81) Nuevamente Carranco envía una carta al tribunal que lo había impuesto en Cuba para que no se trasladase la sede a jurisdicción cartaginense.(82) Terminan asi el período bajo el cual ejerció de comisario de la Inquisición este Carranco. No tenemos ningún otro documento que divulgue lo que ocurrió con Carranco partir de 1611.

Cómo habíamos mencionado antes, el gobernador de Cuba, Pedro de Valdés escribió al tribunal Méxicano en 1599 pidiendo comisarios, notarios y alguaciles del Santo Oficio. En 1601, Juan Bautista Guilisiasti era nombrado escribano del tribunal en La Habana.(83) En una carta de Fray Alonso Enrique fechada en 17 de enero de 1619 este indica que Guilisiasti [comisario de la Inquisición casi treinta años después] vivía amancebado con una mujer por 18 años. En una carta fechada 24 de febrero 1621 el Obispo se manisfestó quejoso del comisario Guilisiasti.(84) No nos volvemos a encontrar con Juan Bautista Guilisiasti ni su hermanao salvo cuando nos topamos con cartas aprobando su genealogía y la de su mujer pidiendo ser aceptado a distintos cargos de la Inquisición en la isla. En 1641, Guilisiasti se convierte familiar de la Inquisición junto a su hermano Nicolás de Guilisiasti quien era para entonces comisario de la Inquisición.

La repugnancia que padecía el tribunal en Cuba se demuestra en el caso de Lucas de Rojas y Sotolongo, vecino de La Habana y acusado de hereje. Este Sotolongo tuvo encuentros y disputas difamatorias con el comisario Guilisiasti. Parte del legajo consta:

"LUCAS DE SOTOLONGO, natural y vecino de la ciudad de La Habana, de edad de cuarenta y cinco años, poco más o menos. Este reo fué testificado por cinco testigos varones, el uno mayor de veinte y cinco años y los cuatro de diez y nueve a veinte años, vecinos y recidentes de esta dicha ciudad y todos cinco le testifican de que por el mes de septiembre del año de mil y seis cientos y doce, el dicho reo, habiendo venido un navo de España, queriendo embarcarse en una barqueta para ir a el, en la cual estaba el Padre Nicolás de Guilliaste[aparece también cómo Guilisiasti], hermano de Juan Bautista Guilisaste, familiar del Santo Oficio, vecino dela dicha ciudad de La Habana, porque el dicho Nicolas de Guilisaste no había querido que se embarcase el dicho reo con él, tuvieron pesadumbre y palabras, de suerte que el dicho Nicolás Guiliasti dijo que el no venía a reñír, ni a pelear y así le dijo y se volvió a su casa. Y cuatro de los dichos testigos contestes le testifican que después de ido el dicho Nicolas de Guilisasti, le dijo que no tenía razón, qué cuando mirara sino que era sacerdote y hermano, /F.65v./ de un familiar del Santo Oficio y notario cómo lo era el dicho Juan Bautista Guilisasti, se le había de tener algun respeto, a lo cual oyeron los dichos testigos que el dicho reo dijo y respondió que que familiatura de trampa era aquella. "Mira ahora, que piensa que es ser familiar del Santo Oficio, que con esas familiaturas me limpio yo el culo." Y dos de los dichos testigos contestes dicen y le testifican que le oyeron también decir que el no se preciaba de familiaturas, que con cincuenta ducados que el diese al deán, que es comisario del Santo Oficio, le haría a el familiar y a quien el quisiese y uno de los dichos testigos dice y añade que dicho el dicho reo que él haría con cincuenta ducados que diesen al comisario, le hiciese familiar a el y a quien el quisiese, aunque tuviese raza de confesos.(85) Llegaba el descontento en La Habana a tales niveles con los comisarios y los familiares que las palabras prosaicas dichas por este Lucas Rojas de Sotolongo eran eco de lo poco que encajaba el tribunal en La Habana. A pesar de poseer una trayectoría de años sirviendo al tribunal ninguno de los dos pudieron ejercer su cargo sin tener que lidear con personas que no querían al tribunal y muchas veces se burlaban abiertamente de él. Al terminar de ejecutar la sentencia se recoje en las escrituras del tribunal:

[Se concluye el caso]….Este reo fué mandado traer preso a este Santo Oficio y se le señaló en once de junio de seiscientos y trece esta ciudad [Cartagena de Indías] y sus arrabales por carcel. Y en la primera audiencia que con el se tuvo, que fué en doce del dicho mes, confesó que por el mes de septiembre del año pasado, el tuvo unas diferencias con Nicolás de Guilisasti, sobre embarcarse en el Puerto de La Habana en una barquita y que diciendo este reo que no sabía en que estribaba el Padre Guilisasti en no querer embarcarse con él, un soldado que se había hallado presente le dijo "No ha de estrimar que es hermano de un familiar del Santo Oficio y no hay otro en esta tiera que lo pueda ser" y que este reo, oyendo aquello, había dicho que se tenía en tanto y más que los Guilisastis y que cualquier sastre y zapatero, con cien pesos que gastaba, alcanzaba ser familiar de la Inquisición y que no había dicho otras palabras y que si le había dicho las dichas palabras, porqué pedí /F.66/ misericordïa. A la acusación del fiscal y publicación de los testigos, estuvo siempre testigos testificaban más de lo que tenía confesado y que no se acuerda letrado, sin alegar defensas, concluyó definitivamente. Visto en consulta fué votado a que en la sala de la audiencia le sea leída su sentencia y sea reprendido y desterrado de la dicha ciudad de La Habana y su gobernación, por tiempo de tres años preciso, los cuales salga a quienientos ducados de Castilla para gastos de este Santo Oficio. Consitió la dicha sentencia. Ejecutose."(86)

Otro comisario fue el notorio Nicolás Esteves Borges. Su estreno como comisario en La Habana estuvo plagado de problemas con la sociedad habanera cuando es enviado a La Habana desde su nativa Canarias en abril 2 de 1657. En una carta fecha de diciembre 9 de 1654, se le acusa de tener oscuras razones por las cuales le envía regalos a un sacerdote local.(87) Agustin Simón llega a tener serias pugnas con Borges en el mismo año.(88) En un carta se resuelven los disgustos entre Esteves Borges y Juan de Salamanca , gobernador de Cuba a favor de Borges.(89) En 1657, el Obispo Mier, escribe una carta poniendo de manifiesto la supuestas vejaciones y persecusiones de las cuales sobre el Santo Oficio en La Habana a causa del gobenador.

El comisario Esteves quizo utilizar la Inquisición cómo un arma contra el contrabando generalizado, sin atender a las consecuencias de sus drasticas disposiciones. Según el gobernador Salamanca, al llegar un navío de Canarias, el comisario: "excendiendo de lo que toca y obrando lo que hasta hoy u no se ha visto en ningún puerto de las Indias, porque haciendo abrir toda la papelería del vino la fondeó con una vara y puso pena de descomunión para que no se pudiese embodegar nada sin su licencia". Se descubrió ropa de contrabando que descaminó el gobernador pero aún así, "a visita causó esandalo y turbación en el comercio y grande sentimiento a toda la ciudad, porque si se continúa faltará el comercio y por esta razón todo lo que es necesario para la vida humana en esta isla." Al demandarle Salamanca por que actuaba en esa forma, Esteves se negó a justificarlo, aunque reconocía el Gobernador que "ha pasado palabra de que tiene despacho de V.M. para ser juez de contrabando. Este comisario se excede en todo lo que obra, porque se adelanta aun mucho más de lo que el Santo Tribunal de Cartagena; con la diferencia de que el santo Tribunal es justo, piadoso y benigno y este comisario, cruel, soberbio y vengativo. Descomulga por leves causas; solicita le pidan la absolución pra tener ocasión de darla con penitencia. Tiene toda esta ciudad en una medrosa esclavitud; a todos repruebe lo quiere, porque nadie se excusara de firmar lo que el comisario del Santo Oficio le mandare, sin decirle el fin a que obliga a echarles firma."(90) Además el comisario había negado retirar de la iglesia parroquial las armas de la Inquisición y letreros.

En 1657 Juan Ortíz de Gatíca menciona los problemas que tienen en La Habana con el nuevo comisario a causa de su actitud prepotente.(91) Esteves Borges contraresta esta carta escribiendo una propia al consejo en Febrero de 1660 indicando que se usurpa su poder y no se le deja hacer el trabajo que le fué encomendado por el Santo Oficio. Este muere en enero 3 de 1665 sin tengamos más noticias de el salvo lo que queda impreso en su tumba debajo de la sacristía en la Iglesia de San Francisco de Paula, hoy en día en La Habana vieja. Según Perez Beato queda asi plasmado en su nicho: Nicolás Borges, natural de las islas Canarias y beneficiado rector de esta santa igleisa de Cuba fue enterrado bajo la sacristía de la iglesia de San Francisco de Paula al fallecer enero 3 de 1665."(92)

El último comisario de este siglo fue Joséph Díaz Garaondo. Este arribó a Cuba a principios de decada bajo el mandato del Obispo Compostela. Manuel de Albuquerque fue destituído en Trinidad, estando preso en La Habana por orden del gobernador Córdova en 1682, acusado de complicidad en la admisión de extranjeros y de introducir esclavos y mercancías de contrabando. Garaondo lo amparó, alegando era notario del Santo Oficio en Trinidad, con Titúlo del Tribunal de Cartagena. Logró le entregaran al reo, a pesar de no tener derecho a ello, ya que por leyes recopiladas está mandado que los familiares que tuvieron oficios públicos en indias y delinquieren en el uso de ellos sean castigados por las justicias reales sin que los Inquisidores dos defiendan ni amparen, entendiendose lo mismo con los comisarios que faltaren a su obligación en los oficios de curas y prebenas que obtuvieren. Albuquerque se refugió en el Convento de San Agustín y de alli desapareció.(93) Esteves llega a tener problemas con el poder civil enfrascandose en un problema jurisdiccional con el gobernador don José Fernández de Córdova y Ponce de León cuando este era gobernador a finales de 1685.(94) En 1687, el comisario Garaondo tenía problemas por haber sido complice en la trata negrera con prominentes personajes en la isla.(95) Mediante esta Real Cedula el Rey amonestó al comisario y ordenó que se procediera contra él. Este contrabando se llevaba a cabo fuera de La Habana y se introducían negros bozales por el Puerto de Matanzas con el consentimiento del comisario.

Se ha especulado que la muerte del gobernador en 1685 haya sido causada por un envenenamiento por parte de Díaz Garaondo.(96) Esto se ha dicho a manera de especulación pero digno de mención pues ilustra el nivel de corrupción existente en el aparato religioso de la época. En 1690, Garaondo se vuelve a mezclar en problemas que no son de su incumbencia. Denuncia a don Francisco Manuel de Roa, teniente general en La Habana ante el tribunal del Santo Oficio en Cartagena de irrespetar la Inquisición y expresarse de mala manera de ella, al mismo tiempo que mantenía a La Habana en vilo. Testifican en su contra, para la Inquisición, Pedro Beltrán de Santa Cruz, Martín de Oquendo, y Joséph de Carmona, quien tenía a Roa la ciudad, con el pretexto de atribuir sediciones a Garaondo. Así entre problemas de jurisdicción y contrabando termina el período de Garaondo en La Habana. No volveremos a tener noticias de él en ningún legajo que se ha encontrado hasta la fecha.

Siglo XVIII

En este decenio vemos los mismos patrones en el desenvolvimiento de los problemas entre las autoridades civiles y las eclesiasticas. En 1700, vemos evidencia de esto en una carta enviada por el mestre de campo y gobernador de Cuba Don Diego Laso de la Vega Córdoba. En esta se trata de establecer una causa en contra de Pablo de Antonio, alguacil mayor del Tribunal del Santo Oficio y en contra de Francisco Pacheco de León, familiar de la Inquisición por autos criminales.(97) Tres años más tarde en Septiembre 1 de 1703, el tribunal reprende a los inquisidores por haber actuado en causa adelantada entre Laso de la Vega y Pacheco de León, y por este haberse traspasado en su jurisdicción.(98) Un mandato de prisión fué enviado en contra del comisario de la institución en La Habana en 1708.(99)

Casi dos decadas más tarde nos encontramos con otro caso similar pero ya lejos de La Habana. En 1731, el comisario de Santiago de Cuba envía testimonios de los autos en contra del gobernador de la isla, por haber apresado al maestre de una embarcación que conducía reos a la Inquisición. En este proceso no existe sentencia en contra del gobernador por lo que se supone fue suspendida.(100) En 1732, hubo testimonios remitidos al tribunal por José Antonio de Palma, residente en Cartagena de Indias con la cual se hayaba en competencia con la jurisdicción de La Habana.(101)

También en 1732, se envía testimonio de los autos formados por el comisario en la ciudad de La Habana, a instancia de Don Francisco Teneza, franciscano, protomedico y familiar de la Inquisición para que el gobernador se inhibiera de la causa que se le sigue por desobediencia.(102) Cómo vemos aquí también el negro fue objeto de pugna pues era considerado tal cómo un siglo antes, continuaba siendo mercancía mercable. En Octubre de 1734, se informa sobre la determinación de consultar con el Rey los problemas que se han presentado con el factor del asiento de negros ingleses en la ciudad de La Habana. Se ordena que el comisario de la ciudad, Don Manuel Burón ejecute lo proveído en relación con los escandalos que ocasiona don Jonatan Illis, factor del asiento de dichos negros en material de religión.(103) El comisario Juan del Santisimo Sacramento es acusado en 1759 por repartición de indulgencias a personas pertenecientes a su orden religiosa sin el consentimiento de las autoridades.(104)

Por Real Orden desde palacio en 1773 se nombra por mano de S.M. para el obispado de La Habana, vacante por el fallecimiento de Don Felipe José de Tres Palacios, al Doctor don Juan José Díaz de Espada Landa, Prior de la colegiata de Villafranca del Bierzo e Inquisidor del Tribunal de la Isla de Mallorca.(105)

Carta del Obispo de Cuba al Inquisidor General acerca de los comisarios del Santo Oficio de su diocesis.

"Ilustrisimo Señor-muy señor mío….Día ha que me comprometía a lamentar muchos daños que he observado en esta diocesis, a vista de que no podía corregir el origen de donde nacen. La semilla que los produce ha cundido, demasiado por todo el campo, y cada momento hallo, juntos o confundidos, la cizaña y el trigo. Yo no he extendido la hoz para cortarla y dejar limpio el grano, porque esa es una obra que toca por oficio a otros operarios particulares. Pero ahora me miro encendio cómo fuero el cello de V.S.I los resplandores de su luz me muestran el camino y me senalan donde debo buscar seguramente el remedio a los males.

Estan de asiento en esta isla, a espaldas del Santo Tribunal de los senores Inquisidores residente en la ciudad de Cartagena, pues aunque tienen constituidos aqui, cómo territorio de su jurisdicción, un comisario que ejerza las funciones del Santo Oficio, cómo este encargo carece de sueldo que estimule los sugetos de iluminacion a solicitarlo, a excepcion de uno solo, que lo srvio por poco tiempo, todos los demas en quienes he conocido el empleo ha sido clerigos sin letras, que buscaron este distintivo para hurtar el cuerpo a las funciones clericales. El que actualmente lo tiene, ademas de sus escasas luces para desempenarlo, padece accidentes gravisimos que le impiden hasta mantenerse en la ciudad y mucho meses ha que permanence retirado en el campo.

En ningun tiempo ni paraje es bueno un comisario de esta clase, pero el en otro, cuando La Habana apenas había salido de su cuna y aún conservaba las mantillas, podía disimularse por no creerse prejudicial, hoy lo es mucho después que esta ciudad ha traído a su seno pueblos enteros, levantando un cuerpo de tanto bulto y abierto entrada al comercio en los terminos que otra ninguna de la America. Lo esa el mismo Santo Oficio, porque no da lustre ni respeto al empleo ni es capaz de cumplir con decoro y arreglo sus funciones. Lo es a la jurisdicción ordinaria, porque con los ojos ciegos arma competencias injustas, en que resultando desairado, se turban la debida armonía y la paz pública. Y lo es también a la misma religión, porque cargando sobre otras menudencias en que se base su auctoridad poco instruida, y ofende a personas que lo estan con citaciones vanas y siempre infamatorias, descuida de otros ramos de corrupcion que infestan la Buena doctrina y costumbres, cómo es, por ejemplo, la introduccion de libros extranjeros en todo genero de asuntos, no contenidos en los expugatorios y edictos.

Todos los días entran aquí obras nuevas que vomita Amsterdam, Lyeden, Londres y otras bocas semejantes; obras en realidad muy ponzonosas, y todavia sin nota del Santo Oficio corren impunemente, porque no quiero introducirme con mis facultades a aventurar la paz que amo y observo con el Santo Tribunal, y en el entretanto se arriesgan mis ovejas a beber el veneo y transfundirle por generacion. Esto es lo que tolero, porque el Corazon de los obispos no puede ver escandalos sin quemarse, y esto es lo que represento a la celosa autoridad de V.S.I. par que tenga a bien proporcionar el remedio.

Si V.S.I. habria de demorar en proveerlo, mientras me preguntase, caul es aquel que yo considero eficaz para excusar esa demora, expongo a V.S.I. que ninguno otro lo es sino el de que V.S.I ponga a los señores Inquisidores de Cartagena en necesidad de consultar al Obispo de Cuba sobre la eleccion de comisario en su diocesis y que sin particular inconveniente no salga de su propuesta, pues siguiento el metodo que hasta aqui en nombrar comisarios por informes privados, quedan expuestos siempre a errar, por que no conocen los clerigos que destinan a este encargo.

Pero para evitar las dificultades que puedan figurarse, seria mejor que V.S.I diese el primer paso por si mismo. Tiene V.S.I. en esa corte al doctor don Francisco Javier Conde, presbitero de este obispado y catedratico de Moral y Escritura Santa en el Real Seminario de San Carlos de esta ciudad, sugeto de las prendas y cualidades cnvenientes a este empleo, y que V.S.I. podia conocer si gusta hacerle la honra de que se le presente. Ninguno impondrá a V.S.I. mejor de cuanto le agrade e importe saber en un particular tan interesante, a mi conciencia y a mi pueblo. Esta ahí de paso con solo el designio de perfeccionar su instrucción, imprimir sus manuscritos y toras ideas beneficiosas a su colegio, clero y patria. Si agrada a V.S.I. desempeñará bien el nombramiento de comisario de esta ciudad, para que entre a ejercerlo cuando se restituya en ella, y en el interin, en calidad de Segundo o auxiliar, podra practicarlo el doctor don Juan Garcia Barrera, presbitero también de este domicilio, catedratico de Melchór Cano en el citado Real Seminario, que lo ha sido por veinte años de Santo Tomas en la Universidad, y calificador del Santo Oficio por espacio de cerca de diez, en cuyo ejercicio es el único que trabaja, por no haber otro de su clase que goce de la necesaria ilumunación.

Este motivo me presenta el mas agradable y deseado de consagrar cordialmente a V.S.I. todos mis respetos y veneración que exige el alto character y su sublime merito de V.S.I deseoso de su mayor obsequio y de que Nuestro Señor guarde a V.S.I. muchos felices años, que le ruego-Habana 3 de febrero de 1777(106) -Ilustrisimo Señor. B.L.M. a V.S. su mayor atento seguro servidor y capellán. Santiago Joséph, Obispo de Cuba-Ilustrisimo señor don Felipe Beltrán."

El Obispo se queja de los libros que circulan por la ciudad y de la conducta de los comisarios de la Inquisición. En esta fecha, Santiago de Hechevarría y Elguezúa se queja también de los libros prohibidos que circulaban con impunidad por toda La Habana y eran tantos que los vecinos leían toda clase de libros hereticos e injuriosos al tribunal.(107) Parece ser que esto apremiaba a Elguezúa pues siguió con su afán de prohibir libros hasta ya entrado el siglo XIX. En 1790, nos encontramos con una extensión del tribunal habanero. La comisaría de la Asunción de Guanabacoa estaba entonces dirigida por el segundo comisario, Joséph Antonio de Rivero. Los archivos de este tribunal se encuentran en el arzobispado de La Habana donde existen documentos de 1791 donde la prohibición de libros seguia preocupando a Elguezúa. La prohibición de libros incluía todos aquellos que hablaran de las nuevas tendencias filosoficas y espirituales que contradecían o cuestionaban el poder de la iglesia y de sus procedimientos.(108) El público lector Cubano prestaba poca atención a estas prohibiciones. Vemos en la prensa de la época y lo que ha sobrevivido gracias a Trelles la infinidad de temas que les interesaban.

 

Siglo XIX

Medina una vez más en su libro La Imprenta en La Habana, nos enumera los acontecimientos en el ocaso del tribunal el siglo XIX. Elguezúa comienza este siglo cómo comisario siguiendo el patrón prohibitivo de unos años antes. Vuelve a prohibír una gran cantidad de libros en 1800. En 1808, se traslada la información genealógica de Manuel de Elosúa para ser elegido comisario de la institución en la ciudad de La Habana.(109) Este Elosúa será el último comisario Habanero hasta la abolición del tribunal.

El 31 de Julio de 1811, se mandó una carta al tribunal indicando que habían ocho consultores, todos doctores, seis revisores de libros, siete familiares y dos notarios eclesiasticos. Los comisarios estaban presentes en todas las ciudades principales, aunque con excepción de La Habana, que continuaba con honores de inquisidor del tribunal, eran todos interinos. Los problemas del tribunal fueron multiples en este año. Esteban José Boloña, descendiente de los impresores Boloña tiene la audacia de escribir una oda en contra de la Inquisición en el periodico el Lince, fecha de 19 de septiembre de dicho año de 1811. Estos Boloñas habían sido un siglo antes los impresores de la curia eclesiastica en La Habana. La respuesta a esta oda fué inmendiata. En un períodico Habanero bajo el titúlo de Lamento de un Buen Católico y desengaños al pueblo humilde, con ocasión del Discurso sobre la Inquisición, extraído de el Semanario Patriotico número 6 en el periodico de La Habana, El Lince de 19 de Septiembre de 1811, Numero 83 dice: "La providencia me conduxo desde España a estas partes remotas, a esta isla de Cuba, a La Habana, donde escaseamos las noticias de los sucesos y estado de nuestra Patria, de las determinaciones, disposiciones y mandatos de nuestro Gobierno; del sentir y parece de nuestros hermanos peninsulanos. Quando algo de esto llega a nuestra noticia, suele ser ya tan tarde, que muchas coas viendo intempestivas y ya fuera de proposito.

Asi me ha sucedido con la noticia de la Inquisición y medio de pensar de nuestro compatriotas sobre este Santo tribunal. Veo pues en el Lince el jucio de los editores del Semanario Patriotico, que manifiestan, no solo no ser necesario; pero aún inutil: y sino le dicen expresamente prejudicial, y le dan otros epitetos aún mas chocantes, es acaso porqué no pensemos, qu se encarniza contras y baxo su palabra nos persuadamos que hablan sin parcialidad, ni mala fé." Continua así la diatraba por lo escrito en anonimato a favor de la Inquisición y en contra de la Oda escrita en el Lince. Este escrito anónimo iguala el tribunal de la Inquisición con la patria, con el pueblo español y cómo parte integral del funcionamiento del estado español. La abolición en su opinión sería una usurpación de ese poder un menosprecio de los ideales del estado. Afortunadamente, ya este era el ocaso del tribunal.

En Julio 13 de 1812, llega la Goleta de Guerra "Cantábrica" con los ejemplares de la constitución de Cádiz. En esta constitución de marzo 18 de 1812 se abrogaba y suspendía el tribunal en todos los dominios españoles.(110) En Febrero 22 de 1813 se finaliza este decreto cuando las cortes de Cádiz suprimen definitivamente el Santo Tribunal. Esto significa la suspensión inmediata de todos los casos en la isla de Cuba. Durante dos años no se volverá a tener noticias de las cortes ni de la instauración del tribunal por ningún otro motivo hasta ser elevado al trono Fernado VII.

Elosúa vuelve al ataque en 1815 sin importarle que el tribunal había sido suspendido por las cortes dos años antes. Comienza una causa en contra del Obispo Espada que había sido trasladado desde Mallorca a Cuba acusandole de jansenista y hereje.(111) En el mismo año quema cerca de 3700 titúlos prohíbidos por considerar su contenido injurioso. Sin embargo en Mayo 22 de 1815, queda establecida la Inquisición, celebrandose con misa y Te Deum en San Francisco, siendo el comisario del dicho Tribunal, Don Miguel Herrera y Cangas en Santiago de Cuba.(112) Don Francisco Alvarez presenta su titúlo de Familiar de la Inquisición de Cartagena y Don Gregorio Quiroga presenta su titúlo de alguacil mayor de la santa Inquisición. Vemos pues un renacer del tribunal en el oriente Cubano con un declive de su poder en occidente. Este contrapunto entre la urbe y el interior cierra la historia del tribunal en Cuba.

En 1816, se pide mediante una carta al tribunal en Cartagena un inquisidor para la isla de Cuba. En abril 28 del mismo año se pide energicamente que se reestableciera la Inquisición en La Habana. En febrero 20 de 1817, el consejo de Indias en sala primera envía un cumplimiento de la real orden con que se le remitió una carta al gobernador de La Habana con un memorial de Don Esteban Manuel de Elosúa, presbitero, inquisidor apostólico honorario, proponiendo se establezca en aquella ciudad un tribunal del Santo Oficio con independencia del de Cartagena de India; pasa a las reales manos de V.M. con la respuesta del fiscal la citada carta y memoria, y es de sentir de que considerando que en este asunto debe tener parte la Suprema Inquisición, estima se pase a ella en los terminos que expresa.(113) En Noviembre 11 de 1817, Cartagena ordena que se trasladen las denuncias que se presentan en contra del Obispo de La Habana.(114) En Noviembre 11 de 1819, el proceso iniciado contra Espada en 1815 y se siguió propiamente a España mandandose a suspender por mediación de auto en esa fecha. "A delitos de fé de que anteriormente habia conocido, el Tribunal debemos aregar ahora el de francmasón, por edicto que se publicó en Santa Marta en septiembre de 1815 y que aprecieron sindicados en Cuba el Obispo don Juan José Díaz de la Espada y Landa."(115)

En 1818, Don Miguel de Herrera y Cangas presenta su titúlo de inquisidor honorario, expedido en Madrid por el Obispo Mier y Campillo, inquisidor general. En enero 12 de 1820, el Consejo de Indias envía el cumplimiento de Real Orden con que se le remitió una carta al gobernador de La Habana, sobre lo ocurrido con el cabildo ecclesiastico de resultas de hacer reclamado Don Mariano Arango, Consejero honorario de Inquisición, el asiento que le correspondía en el coro; es de dictamen se declare que Arango debe ocupar e la Iglesia el asiento que reclama.(116) A partir de esta fecha no obtenemos ninguna otra carta ni misiva que indique ninguna otra labor de la Inquisición en Cuba. Parace que pasó al olvido colectivo cómo mismo empezó, sin mucha fanfarria y poco apoyo del pueblo y la sociedad Cubana.

En conclusión, la historia de la Inquisición en Cuba fue bastante turbulenta. Al tratarse de un tribunal bastante subyugado a las autoridades civiles y siempre en pugna con algún sector de la sociedad hizo que su presencia en nuestra historia sea considerada menor a pesar de datos que indiquen lo contrario. En la primera parte vimos cuales fueron los antecedentes de la Inquisición Europea y su posterior llegada a Cuba en el siglo XVI. Pusimos de manifiesto los obstaculos a los cuales se enfrentó en sus inicios. La división de poderes entre el Obispo inquisidor y las autoridades civiles más preocupadas por el intercambio comercial desvanecieron los intentos de poderío de la Inquisición. Siendo Cuba paradero de tantos y embarcadero de otros conmesuró para que la Inquisición perdiera terreno pues no había ningún sector de la sociedad que pudiera beneficiarse de su intromisión en la vida del Cubano de la época. El período "mexicano" o "novoespañol" dió paso de los obispos con cargos inquisitoriales a una jurisdicción méxicana a finales de esta centuria con comisarías en las principales ciudades de la isla. En este lapso de tiempo vimos poca actividad por parte de este tribunal tan distante de nuestras costas. Pudimos apreciar sin embargo, energicas respuestas de los Cubanos contra de todo intento inquisitorial.

El segundo período denominado de afianzamiento eclesiastico o inquisitorial siguió la misma pauta del período mexicano. En este decenio ya bajo la jurisdicción de Cartagena de Indias a partir de 1610 vimos un incremento enorme en el esfuerzo del tribunal y vimos la mayoría de los casos y problemas entre la Inquisición, la población y el gobierno Cubano. Los problemas acaecidos a partir del funcionamiento de este tribunal van desde amenazas formales desde lo seglar hacía lo eclesiastico o vice versa. Los problemas entre el clero, el tribunal y autoridades civiles fueron multiples. Los problemas de la Inquisición por esta tratar de ejercer influencia sobre La Florida, territorio perteneciente eclesiasticamente a La Habana hicieron que se suspendieran los intentos de establecer en ella algún tipo de presencia inquisitorial bajo el tribunal mexicano o cartaginense. El tribunal Méxicano no se ocuparía mas de La Florida al fracasar en tres ocasiones distintas.

La última subdivisión de este siglo se concentró en los principales comisarios y sus tenencias en Cuba. Subrayé sus personalidades al igual que forma de conducirse de estos que dieron pie a multiples problemas con la población local y las autoridades civiles. El siglo XVIII siguió el mismo patrón establecido un siglo antes pero con un descenso notable en la cantidad de problemas acaecidos a causa del tibunal. Mengüa su autoridad frente a un incremento de contacto con el extranjero y un relajamiento en las normas religiosas de la isla. La última división de este ensayo se concentró en el ocaso del tribunal y sus ultimos soplos de vida en las primeras dos decadas del siglo XIX desde la constitución de Cádiz hasta el reinado de Fernando VII. Durante este período vimos el último intento del tribunal en condenar y castigar a aquellos que no le simpatizaban. El caso de el obipso Espada yuxtapuesto a la oda escrita por Boloña en las mismas fechas explican cuales fueron los resultados de estos intentos. Indiscutiblemente, el tribunal perdió en Cuba, no por ser esta un isla solitaria y desprovista de casos cuales juzgar, sino por el rechazo universal de sus metodos y forma de conducirse tan ajena a la indisincracía Cubana durante cuatro siglos.

 

Apendice A

1586 [Archivo Nacional de Madrid, Legajo. 1616, caj.: 01]. R.: 01, exp.: 01, ff.: 1r-90v.] Proceso criminal interpuesto por Pedro Luis de Salazar, provisor de la isla de Cuba, contra Gómez de Rojas, por haber impedido la actuación del Tribunal, perturbando la jurisdicción eclesiastica en un proceso contra franceses luteranos. Sin Sentencia

1602 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352], R: 01, ff: 275r. - 276v. Relación de cartas remitidas a la Inquisición de Mexico. Informa sobre asuntos tal como envío de una misiva al Tribunal del Santo Oficio en Sevilla en la cual se plantea la necesidad de nombrar un comisario para la ciudad de La Habana.

1604 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352]., R. 01, ff: 297r. - 298v. Relación de carta remitida a la Inqusición de Lima. Ordena que se tenga buena correspondencia con el virrey en lo relativo al nombramiento, en la ciudad de La Habana, de comisarios y familiares sobre las denuncias que han interpuesto hombres contra curas que los han solicitado; solicita aceptar como familiar a Garcia de Herrera, sin ser casado.

1607 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352], R. 01, ff: 315r. - 317v. Relación de cartas remittidas a la Inquisición de México: Relación de carta acusa recibo de las quejas del obispo de Cuba acerca de como el comisario de la ciudad de La Habana se extralimita en sus funciones.

1607 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352]., R. 01, ff: 319v. - 321r. Relación de cartas remitidas a la Inquisición de México: comunica sobre las quejas del obispo de la isla de Cuba contra Fray Francisco Carranzo, sacerdote franciscano y comisario en la ciudad de La Habana para dicho tribunal de México.

1610 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 353]., R. 01, ff. 316r. Relación de carta remitida a México: informa sobre la partida del Obispo de Cuba para ciudad de Guatemala.

1614 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 353]. R. 01, ff. 62v. - 64v. Relación de cartas remitidas a la Inquisición de Cartagena: solicita informacion sobre aspectos del gobierno como el proceso interpuesto contra el soldado Juan Alvarez, la denuncia del comisario de la isla de Cuba, acerca de la intromisión del obispo en causas de fe, la falta de familiares, el salario del receptor y otrs asuntos de importancia acusa recibo de una peticion de parra, Francisco de la, nuncio en la nueva sede.

1618 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1008]., R: 01, ff 262r. - 269r. Información concerniente a las lecturas de edictos en la iglesia de la ciudad de La Habana. Descripcion de los conflictos que por lugares de preeminencia se sucitan entre el obispo Don Enriquez de Toledo, Fray Alonso y fray Francisco Alonso de Jesus comisario de la Inquisición de Cartagena.

1623 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1009]., R: 02, ff: 294r. - 297r. Carta del Consejo General: enviada por el doctor Don Agustin de Ugarte Saravia, relativa a las actuaciones de Don Enriquez de Toledo, fray Alonso, obispo de Cuba, y sus desacuerdos con el Tribunal de Cartagena.

1624 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 353]., R: 01, ff: 184v. - 186v. Relación de cartas remitidas a la Inquisición de Cartagena: solicita información sobre los excesos del obispo de la isla de Cuba: orderna pagar el salario de dos años al alguacil mayor, y la ejecución de las visitas a los navíos.

1630 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1010]., R: 02, ff: 294r. - 297r. Documentación relativa a los conflictos surgidos entre Lorenzo de Cabrera, gobernador de la isla de Cuba y Pablo de Pedroza, comisario del Tribunal.

1630 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 305]. R: 02, ff: 50r. Cedula emitida desde la ciudad de Madrid por el Consejo General al gobernador de la ciudad de La Habana para que no permita que ningun familiar lleve vara y se intitule de alguacil mayor.

1631 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1011]., R: 04, f: 01r. Queja de los Inquisidores contra Lorenzo de Cabrera, gobernador de la ciudad de La Habana, quien decomiso los pliegos dirigidos al Consejo de la General Inquisición por el alguacil de la ciudad.

1659 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 355], R: 02, ff: 197v. - 200r. Relación remitida a Cartagena: solicita información al comisario de la ciudad de La Habana sobre el proceso contra el gobernor, por haber puesto en libertad a un procesado de la entidad.

1659 [Archivo Nacional de Madrid Legajo 1604]. R. 01, no.: 01, ff: 1r-2v. Autos preveídos por el comisario del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, en la Ciudad de La Habana, en razón de la publicación de los edictos de Fe.

1676 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345]., R: 04., ff: 48v. Cartagena de Indias. Imparte instrucciones acerca de los inconvenientes surgidos con el obispo de la ciudad de La Habana y solicita proceder con prudencia.

1682 [Archivo Nacional de Madrid, Legajo 1597], R.: 03, exp.: 12, ff. 1r.-694v. Copia de autos del proceso por competencia seguido al capitan Don Manuel de Albuquerque, notario del Tribunal, por Don José Fernandez de Córdoba Ponce de León, capitan general y gobernador de la ciudad de La Habana, quien procedió contra el oficial sin ser su competencia. Parcialmente foliado. El documento tiene en su totalidad 696ff.

1683 [Archivo General de Madrid, Legajo 4822] no.: 01 U.D. [Leg. 1604]. R.:01,Sucesos ocurridos con motivo de la publicación del edicto ff.: (s.f), 8 ff. General de la fe por parte del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, en la ciudad de La Habana.

1688 [Archivo General de Madrid, Legajo 1610]. R:21, exp: 07, ff: (s.f.), 46ff. Testimonio de la información presentada por Don José Diaz Garaundo, comisario del Tribunal, en la ciudad de La Habana, acerca de los problemas de jurisdicción con el gobernado Don José Fernandez de Córdoba Ponce de León,.

1688 [Archivo General de Madrid, Legajo 1618, caj: 01]. R.:13, exp.: 06, ff.: (s.f.), 26ff Mandato de prisión del gobernador de la ciudad de La Habana contra el capitan Manuel de Albuquerque, notario del Tribunal del Santo Oficio de Cartagena, en la Ciudad de Trinidad, La Habana.

1700 [Archivo General de Madrid, Legajo 1599], R.: 06, exp.: 01, ff.: (s.f), 358ff Autos criminales obrados por el Mestre de Campo Don Diego de Cordoba Laso de la Vega, gobernador de la ciudad de la Habana, contra Pablo de Antonio, alguacil mayor del Tribunal del Oficio y Don Francisco Pacheco de León, familiar de la Inquisición. La Habana. Expediente borroso.

1703 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345]., R: 04., ff: 112v - 113r. Cartagena: reprende a los inquisidores por el actuado en la causa adelantada entre Diego Córdoba Laso de la Vega, de, gobernador de La Habana, y Don Francisco Pacheco de Leon, ministros de la institución, por haberse traspasado en la jurisdicción.

1731 [Archivo General de Madrid, Legajo 1599]. R.: 07, exp.: 11, ff.: 1r-36r. Testimonio de autos obrados por el comisario del Tribunal, en la ciudad de Santiago de Cuba, contra el gobernador de la isla, por haber apresado, al maestre de una embarcación que conducía reos a la Inquisición, sin licencia.

1732 [Archivo General de Madrid, Legajo. 1599]. R.: 07, exp.: 12, ff: (s.f)Testimonio de los autos seguidos a instancias de Antonio José Palma, residente en la ciudad de Cartagena de Indias, en competencia con la jurisdicción de la ciudad de la Habana, Parcialmente foliado. El documento tiene en su totalidad 112ff.

1732 [Archivo General de Madrid, Legajo 1599]. R.: 07, exp.: 13, ff.: 1r-75v. Testimonio de los autos formados por el comisario en la ciudad de La Habana, a instancia de Don Francisco Teneza, protomedico y familiar de la Inquisición para que el gobernador se inhiba en el conocimiento de la causa que se le sigue por desobediencia. Parcialmente Foliado. El documento contiene en su totalidad 95ff.

1734 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345]., R: 04, ff: (s.f.). Cartagena: informa sobre la determinación de consultar con el Rey, los problemas que se han presentado con el factor del asiento de negros ingles, en la ciudad de La Habana.

1734 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345]., R: 04, ff: (s.f.). Cartagena: ordena al comisario de la ciudad de Cuba Don Manuel Burón, ejecutar lo proveído en Relación con los escandalos que ocasionan Don Jonatan de Illis, factor del asiento de esclavos ingles, en materia de religión.

1808 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 346]., R: 04, ff: (s.f.). Cartagena: traslada informacion genealogica de Manuel de Elosúa, comisario de la institución en la ciudad de La Habana.

1817 [Archivo Nacional de Madrid, Lib. 346]., R: 04, ff: (s.f.). Cartagena: ordena trasladar a España las denuncias que se presentan contra el obispo de la ciudad de La Habana.

 

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Notas

1 Marrero, Levi: Cuba: Economía y Sociedad, Tomo I., p. 98
2 Liebman, Seymour: The Jews in New Spain, p.47.
3 Wright, Irene Aloha: Early History of Cuba, p. 33
4 O.c. p. 47
5 Con fecha de mayo de 1519 y hallandose en Barcelona, Carlos V, dictó una real cedula, que esta señalada del cardinal y doctor Manso, dirigida a los gobernadores de las Indias y Mar Oceano, a los Consejos, Justicias, regidores, y en general, a todos sus habitantes, poniendo en su noticia que el Obispo de la isla de San Juan so dirigía en esas partes por su mandato y con poderes de Inquisidor General, para usar y ejercer en ella, en unión de Fray Pedro de Córdoba, el Santo Oficio de la Inquisición contra herética pravedad, en La Primitiva Inquisición Americana por José Toribio Medina, 1914.
6 Medina , José Toribio: La Inquisición Antigua, p. X.
7 O.p.c, p. 77
8 Archivo General de Indias, Indeferente General, Legajo 419
9 Pastoral de Enero de 1528, documento no.VI, p.13. Medina, José Toribio: La Inquisición Antigua, p. 82-85
10 Real Cedual de 23 de Diciembre de 1524, drigida al Licenciado Altamirano, gobernador de la Isla de Cuba, a Sancho de Cespedes y al bachiller Madrigal, provisor y cura respectivamente de la misma, enconmendadoles el conocimiento de los pleitos que se suscitasen, sobre esos bienes, que antes se había ortogado al Licenciado Zuazo y a los bachilleres Parada y Ortega. Pp. 26-28 de los Documentos.
11 Añadiremos, respecto de Escalante, que fue escribano público y del Consejo del Puerto de Santiago, en la Isla Fernandina (Cuba) y que en ese caracter autorizó allí, el 23 de Octubre de 1518, el poder e instrucciones que el gobernador Diego Velazquez dió a Hernando Cortes al tiempo de su partida para México. En carta de los Oficiales Reales de Santiago de Cuba, fecha 15 de Septiembre de 1530, le escribían al Rey que «después de haber sacado de la Isla preso a Alonso de Escalante por hereje, Pedro Nuñez de Guzmán hizo ejecución en unas casas que tenía, por cientos pesos que debia a S.M., y habiendole condenado, después de cautro años las han pedido los jueces.» Colección de Documentos de la Real Academia Española. T. VI, p.20.
12

"El Obispo desta isla, cómo inquisidor, prendio a Blás de Villasante, tesorero de V.M. a 11 diciembre del año pasado, el cual estuvo en la carcel de la Inquisición hasta mediado de marzo, y por cierto respeto y enfermedad, le dió su casa por carcel, donde al presente esta preso carta de los oficiales reales de Puerto Rico al Rey, 15 de junio de 1529.
«a pocos dias que llegamos, el obispo cómo inquisidor mandó prender al tesorero Villasante e cómo ibamos a la tomar a la carcel del a Inquisición, hartos dias no hacíamos oficina, etc.» carta del Licenciado Gama, 15 de Junio de 1529. Archivo General de Indias.

13 Documento No. VIII. Archivo General de Indias, 17-19.
14 Conta el hecho de una real cedula de 30 de Junio de 1528. Colección Muñóz, en la Real Academia de la Historia, t. XCII, folio 115 vuelto.
15 Herrera, Decada IV, p.28
16 Real Cedula de 30 de Junio de 1528
17 20 de agosto de 1532
18 Oviedo: Crónicas de las Indias, Tómo I, p. 117
19 Archivo General de Indias, Julio 3 de 1541
20 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 115
21 Real Cedula de fundación de los Tribunales del Santo Oficio en México y Lima, 25 de Junio de 1569, Ley primera, titúlo XIX libro I de las leyes de Indias
22 Archivo de Lima, protocolo 223, exp. 5270, Leah, Henry: The Inquisition in the Spanish Dependencies, p. 333.
23 Inquisición Colombiana, Santa Fe, leg. 1
24 Archivo Historico de Cuba, VII, p. 226-28
25 Archivo General de la Nación de México 124, Exp. 40
26 Real Cedula a nueva España. 6-25-1582
27 Archivo General de la Nación de México, Tomo 124, exp. 4.
28 Leg, 1616, caja: 01, R: 01, exp: 01, ff: 01r.- 90v.
29 Archivo de Simancas, Inquisición , Archivo Nacional de Madrid, Lib. 45, F. 182.
30 Archivo General de la Nación de México 467, exp: 38, ff: 177-185.
31 Isern , J. Obispos Cubanos en la Luisiana y las Floridas, p. 6 El primero de los visitantes fue D. Juan de las Cabezas Altamirano, uno de los prelados de mas recia personalidad de la época no obstante su dulce condición de caracter, que lo hizo en el año 1606, y el Segundo el doctor D. Gabriel Diaz Vara Calderón, quien tomó posesión de su Diócesis en Cuba el 23 de abril de 1673 por medio de apoderado, llegó a Santiago de Cuba el mismo año y visitó La Florida el año siguiente. Su estancia en ella fue larga pués, en una carta dirigida al Metropolitano de Santo Domingo, dice dicho prelado: «Después de ocho meses que he gastado en La Florida y según parece, productivo también, pues el Padre Testé refiriendose a ella expone: Visitó con gran fruto La Florida y dejó algunos datos escritos que han llegado a nosotros para dar alguna claridad a determinadas materias».
32 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352, R: 01, ff: 275r. – 276r
33 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352, R: 01, ff: 297r-298v
34 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352, R: 01, ff: 315r-317r
35 Geiger, Maynard: Biographical Dictionary of the Franciscans in Spanish Florida and Cuba (1528-1841), p. 39 datos biograficos del comisario Carranco en Cuba y La Florida.
36 Archivo General de la Nación de México, Tomo 278, exp. 1, Archivo General de la Nación de México, Tomo 283 exps. 30 y 83, folios 399-403
37 AHN, Inquisición, Legajo, 1008. 8-I-1608
38 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 353, R: 01, ff: 62v. – 64v.
39 AHN, Legajo 1597
40 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1008, R: 01, ff: 287r. – 295v.
41 Archivo Nacional de Madrid, Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1008, R: 01, ff: 262r. – 269r.
42 Medina, José Toribio: La Imprenta en Bogotá y la Inquisición en Cartegena de Indias, p. 201
43 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1009, R: 02, ff: 294r. – 297r.
44 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 353, R: 02, ff: 184v.- 188v.
45 Lib 305, R: 02, ff: 50r.
46 Archivo Nacional de Madrid, Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1010, R: 02, ff: 294r. – 297r.
47 Medina, José Toribio: La Imprenta en Bogotá y la Inquisición en Cartagena de Indias, p. 293. Carta de Salas y Pedroso al Tribunal, 14 de febrero de 1660.
48 Sambenitos en Cuba, carta de Corro y Salas al consejo; 15 de Noviembre 1658, Medina, 307. ç2 en La Habana, 1 en las minas del cobreè.
49 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 355, R:02, ff: 197v.-200v.
50 Leg 1604, R: 01, No. 1, ff: 1r. – 2v.
51 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1016, R: 09, ff: 412r. – v. y 1660, Archivo General de la Nación de México 376, exp. 25
52 Fernandez Escobio, Fernando: El Obispo Compostela y la Iglesia Cubana del Siglo XVII p. 27, p. 64
53 Trelles, Carlos Manuel: Bibliografía Cubana de lso Siglos XVII y XVIII, p. 7
54 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 8-IV-1668
55 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 117
56 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345, R: 04, f: 15v. y Archivo Nacional de Madrid, Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1018, R:11, f: 11r.
57 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345, R: 04, f: 48v.
58 Leg, 1597, R: 03, exp: 12, ff: 1r-694v.
59 Leg, 4822, No. 01, UD, Leg, 1604, R: 01, ff: (s.f),
60 Leg 1618, caja: 01, R:13, exp: 06, ff: s.f., 26ff.
61 The Early Franciscans in Florida and their relations to Spain’s colonial effort. C. 1936. Revised Digest of a Historical Thesis, p.10. Archivo Ibero Americano in Madrid, relating to the Franciscans in Florida. George Washington Univeristy; Este articulo aparece con algunos cambios en las pp.538-550 of Colonial Hispanic America (Washington, 1936) editado por Dr. Curtis Wilgus St. Anthony Guild Press Franciscan Monastery Parterson, NJ 1936
62 Woodbury Lowery: The Spanish Settlements within the present limits of the United States, Florida 1562-1574, p. 163, 292. The Knickerbocker Press, 1911. Dos Antiguas Relaciónes de La Florida, pp.47. Beitrage zur Geschichte des Spanischen Pretestantismus under der Inquisition im seschzehnten fahrhundert. Von Dr. Ernst Schafer, Gutersloh, 1902, vol I, p. 345.
63 Marrero, Levi. Cuba: economía y sociedad. Rio Piedras, Editorial San Juan [1972], vol. V, p. 79.
64 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352, R: 01, ff: 319v.-321r.
65 Geiger, Maynard: The Franciscan Conquest of Florida (1573-1618), p. 207
66 Archivo General de Indias, 54-5-9, No. 73.
67 Archivo General de Indias 54-5-9, San Agustín de La Florida, Febrero 4, 1609.
68 Medina, José Toribio. O.c.p. p. 202.
69 Medina, José Toribio, La Inquisición en Cartagena de Indias. Santiago de Chile, Editorial Elzeveriana 1914, p. 155, 163.
70 Acuerdo of the Council relative to the Franciscans. MSS Library of University of Halle, Yc. 17. Archivo de Simancas: Libro 60, Folio 352. Libro 61, Folios 524,534.
71 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345, R: 04, f: 84n.
72 AI 54-4-13, 56, 1693
73 AI 58-1-22-288, Octubre 24, 1693; Acuerdo of the Council Relative to the Franciscans; Aparece en la MDPLS, Main Library, Florida Room, Stetson Collection,Call No. 975.9T 111S, Third Reel, Bundle 3190. También depositados en la Colección de la biblioteca historica en San Agustín
74 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 352, R: 01, ff: 319v.-321r
75 1611, Archivo General de la Nación de México, Tomo 292, exp. 31
76 Archivo General de la Nación de México 467, exp: 38, folios: 177-185, exp: 48, folio: 227.
77 Archivo General de la Nación de México 283, exp.7
78 Archivo General de la Nación de México 283, exp: s.n., folios: 75r. – 76v.
79 Legajo 1688, Exp. S.n. F; 75r. – 76v. Indice 1167; Archivo General de Indias 54-5-9:99
80 Archivo General de la Nación de México 285, exp.30, f: 20.
81 Archivo General de la Nación de México 292, exp: 05
82 Archivo General de la Nación de México 292, exp: 31, Folios: 144-145. Archivo General de la Nación de México 235, exp. 33.
83 Archivo General de la Nación de México 235, exp. 33. En los protocolos de La Habana de María Teresa de Rojas sin publicar contenidos en los papeles personales de Lydia Cabrera se encuentra lo siguiente: Tomos VI-XIII mencionan a Juan Bautista Guilisiasti y a su hermano Nicolás entre las fechas de 1592-1629. Este trabajo incompleto se encuentra sin publicar en los Archivos de la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami.
84 Medina, José Toribio: La Imprenta en Bogotá y la Inquisición en Cartagena de Indias, p. 405
85 L. 1020, F. 63-66, F. 185 c. 1641
86 AHN, Libro 1020, F. 85
87 Archivo Nacional de Madrid, AHN Libro 1015, R: 08, F: 4r. – 5r.;
88 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1017, R: 10, F 31r., 41r. – 49v y Archivo Nacional de Madrid, Lib. 1015, R: 08, F: 168r. – 172r.
89 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 154
90 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 103, Salamanca al Rey, 26-IX-1662.
91 26 de Marzo de 1657, carta de Juan Ortiz de Gatica al consejo, Medina, O.c.p, p. 292.
92 Perez Beato, Manuel Dr. Inscripciones Cubanas de los Siglos XVI, XVII, XVIII. p.54
93 Archivo General de Indias, Santo Domingo, 111 (El Consejo de Indias, consulta de 16-XI-1690)
94 Legajo 1610, R: 21, Exp. 07, (s.f.) 46
95 Real Cedula, 15-VI-1687
96 René León: San Cristóbal de La Habana, Siglo XVII, p. 66
97 Leg, 1599, R: 06, exp. 01, ff: s.f, 358ff
98 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345, R: 04, f: 112v.–113r.
99 Leg, 350, R: 08, No 12, ff: 792r. – 734r
100 Leg, 1599, R:07, exp: 11, ff: 1r-36r.
101 Leg, 1599, R: 07, exp. 12. 112ff en su totalidad.
102 Leg, 1599, R: 07, exp. 13, F: 01-75v. Parcialmente foliado y contiene 95 folios en su totalidad.
103 Archivo Nacional de Madrid, Lib. 345, R: 04, ff (s.f)
104 Archivo General de la Nación de México 997, exp. 21
105 Archivo General de Indias. Leg 1146
106 Santiago Joséph 1777 a Bertram Simancas, Inquisición, Libro 61, Folio 251, MSS, Library of Halle, Yc. 17, también existe cómo referencia en el libro: The Inquisition in the Spanish Dependencies de Henry Leah.
107 Medina, José Toribio: La Imprenta en La Habana, p. 56.
108 Trelles, Carlos Manuel: Bibliografía Cubana de los Siglos XVII, XVII, XIX, p.. 233
109 Archivo Historico de Madrid, Lib. 346, R:04, ff: (s.f)
110 Figueroa y Miranda, Miguel: El Obispo Espada, p.54
111 Garcia Pons, Cesar: El Obispo Espada y su influencia en la cultura Cubana. p. 235
112 Bacardí, Emilio: Crónicas de Santiago de Cuba, p. 101.
113 Archivo General de Indias, Ultramar 3
114 Archivo Nacional de Madrid, Archivo Nacional de Madrid, Lib. 346, R:04, ff: (s.f)
115 Medina, José Toribio: La Imprenta en Bogotá y la Inquisición en Cartagena de Indias, p. 390
116 Archivo General de Indias, Ultramar 4

 

© Eugenio A. Alonso López